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Corazón de mujer

Adela Zamudio

Eran las seis de la tarde, cuando una señora joven y un caballero que se habían divisado desde lejos, se detuvieron en una esquina para cruzar, sin saludarse, algunas frases a media voz.

— ¿Hallaste al doctor?

—Sí: la ley la favorece a ella. Muerto el marido, es la tutriz natural del niño; sin embargo, probándole malos tratos, se la puede obligar... pero nos aconseja que intentemos primero los medios amistosos...

Con la Muerte a Cuestas

Raúl Botelho Gosálvez
Como barco que hace agua por todas partes, la Compañía se fue a pique. En vano su gerente-propietario, don Pietro Dominici, Intentó varias operaciones bancarias para salvarla. Por último, ante la inminencia del embargo judicial, vendió algunas máquinas y obtuvo la cancelación de facturas atrasadas. Con el dinero logrado, amén de algo que agregó de su bolsillo, pagó indemnizaciones a dos docenas de empleados y obreros.

Alma y lazo

Óscar Ichazo Gonzales

Cerca de Curva en Charazani hay un riachuelo famoso por el agua cristalina y pura que corre por su seno, así como por las plantas que en ella crecen, cuyas virtudes medicinales son bien conocidas por los curanderos callawayas.

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Jaime Saenz

Estaba sentado, en un sillón de madera, con una frazada en las rodillas y una chalina sobre los hombros.

Gastón Suarez

Alguien va finar, patrón —decía Cástulo Narváez, mientras limpiaba la lámpara a carburo, de cuclillas frente al cuarto del administrador. —Es seña fija...— sus dedos largos, huesudos, quitaban con habilidad, la ceniza de los trozos de carburo de calcio que aún eran utilizables. A la luz de la luna que se prodigaba desde un cielo limpio, transparente, su rostro anguloso reflejaba una rara fisonomía: tan pronto parecía la de un santo como la de un cadáver.

Elsa Dorado De Revilla

Prendido en la falda del cerro cuyas entrañas guardan el rico yacimiento mineral, se alza, desde su humilde pequeñez, el campamento minero, depositario del pulso humano que mide el paisaje cordillerano desde los tiernos ojos de los niños, hasta el abrazo rotundo del hombre.

Las luces mortecinas de las viviendas, asemejan luciérnagas estáticas que buscan dar calor a la fría noche. Una improvisada campana rompe con su tañido el silencio, marcando a golpes el tiempo.

Pablo Ramos Sánchez

A: Julio Ramos Valdez

La lucha del hombre con los elementos de la naturaleza es ardua. Aunque como especie, el hombre va dominando la naturaleza y logra arrancarle sus secretos, no hay que olvidar que los pasos que da hacia adelante son posibles después de millones de batallas individuales perdidas. Para aprender a ganar ha tenido que saber perder en miles y miles de oportunidades. Las derrotas le enseñan el camino de la victoria.

Augusto Guzmán

Al final de la comida, bajo una araña de lámparas a queroseno, después de limpiarse de residuos notorios, la boca ferozmente bigotuda, el padre miró con severidad familiar a su hija:

—He sabido que el mediquillo ese de provincia, te pretende. Quiere hablar conmigo nada menos que para pedirme tu mano. Naturalmente que me he negado a recibirle.

Wálter Guevara Arze 

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