Enfermedad, Renuncia y Muerte de Hugo Banzer

En los primeros días de julio de 2001, el hospital W. Reed de Washington donde se hallaba internado el Presidente, confirmó que sufría un tumor canceroso en el pulmón. Luego se supo que entre el 2 y 3 de julio el mandatario estuvo a punto de morir tras una intervención de emergencia. El 28 de julio anunció desde Estados Unidos que renunciaría al cargo. Los médicos le habían diagnosticado una enfermedad terminal que ya había tomado el hígado. El 6 de agosto de 2001 en la Casa de la Libertad de Sucre dio su último mensaje en el que no expresó arrepentimiento alguno por la violación a los derechos humanos en su primera presidencia y renunció, entregando la presidencia al Vicepresidente Jorge Quiroga quien terminó su mandato. Retirado en Santa Cruz, afrontó los últimos días de su enfermedad hasta su muerte el 5 de mayo de 2002.

Una encuesta realizada en la última semana de julio daba un nivel de aprobación del presidente Banzer del 18% y un nivel de desaprobación del 79%.

El general que ya como presidente constitucional tenía el síndrome del dictador, tenía la sombra de la operación cóndor, fue casi testigo de un momento de crisis de la democracia boliviana, en abril del 2000, la guerra del agua, en septiembre y octubre del mismo año el bloqueo total de caminos que paraliza a la nación y la imposibilidad de responder a los hechos. 

La lucha exitosa de erradicación de coca que costo muchas vidas de compatriotas fue el inicio de una espiral de violencia que se convirtió en un peligroso virus para la democracia y la sociedad boliviana. Hugo Banzer renuncio a la presidencia el 7 de agosto del año 2001,

Banzer dejo un conjunto de ciudadanos que nunca le perdonarían su férrea dura, implacable dictadura y otro conjunto que reconocían en él a uno de los constructores de la democracia a pesar de la crisis que se había establecido en Bolivia.

Más del Tema
Contenidos Relacionados

El Presidente Morales a través de su mayoría parlamentaria y tras una difícil negociación con Podemos, aprobó la convocatoria a elecciones para la Asamblea Constituyente que debía elegir 255 constituyentes y realizar el referéndum sobre autonomías. La ley indicaba que la única tarea de la Asamblea era aprobar una nueva Constitución en un tiempo máximo de un año, que sería sometida para su aprobación a un referéndum popular. La Constitución debía ser votada por dos tercios de los asambleístas.

El proceso electoral de diciembre fue distinto a los anteriores Los viejos partidos llegaban deslegitimados, ya habían sido derrotados en las municipales de 2004. La candidatura de Evo Morales del MAS, acompañado por Álvaro García Linera intelectual ex miembro del EGTK, representaba la insurgencia indígena, la recomposición de la izquierda y la acumulación del sindicalismo cocalero y gremial.

En un afán de demostrar buena voluntad con el legislativo, el Primer Mandatario aceptó la imposición del presidente del Senado de desplazar al comandante del ejército César López rompiendo la institucionalidad y le negó a esa fuerza, como correspondía, el Comando en Jefe de las FF.AA. En cambio, nombró comandante de ejército a Marcelo Antezana, fuertemente ligado al MNR, que había sido reiteradamente acusado de vínculos con quienes desestabilizaron al gobierno de Mesa Gisbert. Antezana tuvo mucho que ver con el problema de los misiles.

Un conjunto de circunstancias muy particulares llevaron de manera inesperada a Eduardo Rodríguez a la primera magistratura del país. Nunca antes el mecanismo de sucesión constitucional había llegado hasta el Presidente de la Corte Suprema.

Nació en Cochabamba el 2 de marzo de 1956. Estudió derecho en la Universidad Mayor de San Simón. Obtuvo el título de Abogado en 1981. Cursó una maestría en Administración Pública por la Escuela de Gobierno J. F. Kennedy de la Universidad de Harvard, EE.UU. en 1988. Prestó servicios como subcontralor de la Contraloría General de la República y fue Asesor General del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto en el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.

El entrabamiento sistemático a la gestión gubernamental por parte del Congreso, el enfrentamiento entre el Presidente y los legisladores, la presión de sectores radicales de izquierda y derecha con la cuestión de la nacionalización de los hidrocarburos y las autonomías como banderas, colocaron al gobierno en un punto de extrema dificultad que estalló cuando Evo Morales, que había mantenido una posición ambigua de apoyo en bajo perfil y crítica dura según el caso, decidió lanzarse a la oposición abierta.

En los diez años anteriores los gobiernos bolivianos habían decidido bajar el perfil de la demanda marítima, convencidos de que los acuerdos económicos con Chile terminarían por solucionar el problema. Esa lógica no consiguió ningún avance en la cuestión marítima, solo la oferta de una zona franca en territorio chileno, que lo que quería era garantizar el abastecimientos del mercado chileno con gas boliviano, el verdadero objetivo de Santiago.