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Las elecciones municipales de 2004. El fin de una era política

Las elecciones municipales del 4 de diciembre confirmaron que el país había decidido sepultar a la vieja política y a los viejos partidos. Por primera vez desde 1987, el gobierno no presentó candidatos a los municipios. Se aplicó la reforma constitución que eliminó el monopolio de partidos, lo que permitió a las agrupaciones ciudadanas e indígenas la presentación de candidaturas. Casi 450 organizaciones se presentaron a estos comicios. Esto produjo inevitablemente una dispersión del voto.

Autonomías y Alza del Diesel

El 20 de abril de 2004 en ocasión de conmemorarse 10 años de la Participación Popular, Mesa Gisbert propuso en su mensaje a la nación la creación de gobiernos departamentales autónomos y la elección directa de prefectos y consejeros departamentales. Por primera vez un Presidente abogaba por la creación de gobiernos departamentales autónomos. El gobierno aprobó un decreto que profundizaba la descentralización de gestión y de servicios, en particular salud, educación y caminos.

El Referéndum del Gas y la Ley de Hidrocarburos

El tema crucial de este gobierno fue la nueva política de hidrocarburos. Su objetivo era la recuperación de una visión nacionalizadora con dos objetivos, un referéndum popular y una nueva ley.

La Reforma Constitucional de 2004, hacia la Constituyente

En Bolivia el pacto social para gobernarse entro en una crisis extremadamente grave a fines del siglo XX, el acuerdo civilizado entre los ciudadanos comenzó a quebrarse, la confianza entre la sociedad y el estado se rompió y esa ruptura devino en violencia, la sistemática violación de la ley y la negociación de la misma como mecanismo de presión de cualquier demanda legítima o ilegitima esta espiral condujo a una necesidad.  Había que recomponer la relación entre estado y sociedad a partir de la construcción de un nuevo pacto social, pero esta vez un pacto social que naciera de la voluntad

Política de Saneamiento de Tierras. El Cato de Coca

El ejecutivo llevó adelante una gran campaña de saneamiento y regularización de tierras. Mesa Gisbert entregó 8.142 títulos agrarios, además de 2.265 certificados individuales y colectivos, 46 Tierras Comunitarias de Origen (TCOs) por 1.236.384 hectáreas y 751 resoluciones supremas. Firmó el 63 % del total de títulos desde la aprobación de la ley INRA en 1996, más que los cuatro gobiernos anteriores sumados.

El Cato de Coca

Infraestructura y Obras Públicas

En esta administración se concluyeron y entregaron 512 km. de asfalto, que completaron en un año y ocho meses de gestión, obra; comenzadas en los gobiernos de Banzer, Quiroga y Sánchez de Lozada y se iniciaron obras y firmaron contratos por 635 km. más. Un total de 1.147 km. de carreteras asfaltadas.

Compro boliviano y Ferias “a la Inversa”. Nueva Estructura Productiva Exportadora

El elemento más exitoso del plan económico fue el incentive a la producción nacional, que era una respuesta a una actitud sistemática en la década anterior de darle la espalda a los productores e industriales bolivianos. Para ello aprobó el decreto denomina lo “Compro Boliviano” dando preferencia en las compras del estado a productores nacionales con montos de licitaciones de hasta 8 millones de Bs., fragmentó los pliegos de propuesta para pequeños y medianos empresarios y dio bonificaciones a los productores nacionales en licitaciones grandes.

El programa económico “Bolivia Productiva y Solidaria”

El programa económico se concibió sobre la idea de combinar el desafío productivo y el compromiso social. Eliminó los llamados “pluses” que se pagaban a las más altas autoridades en gestiones anteriores, que doblaban o triplicaban el salario de planilla, redujo 10 % del sueldo del Presidente y 5 % del de los ministros, viceministros y directoras generales. Redujo los gastos reservados de 140 millones de bolivianos al año a solo 60. Aprobó un decreto que especificaba sus limitaciones y su rendición obligatoria al Contralor.

Gobierno Mesa Gisbert 2003-2005

Cuando Carlos D. Mesa Gisbert juró el cargo presidencial la noche del 17 de octubre de 2003, todavía se vivía una incertidumbre muy grande en torno a sus posibilidades de pacificar el país. Estaba claro que en ese octubre se había producido un quiebre histórico irreversible. Una forma de hacer política moría y debía nacer otra, pues las relaciones estado-sociedad estaban rotas. Una larga factura histórica debía ser pagada por unas élites que no pudieron responder a sus desafíos históricos.

Carlos D. Mesa Gisbert (1953)

Carlos D. Mesa Gisbert nació en La Paz el 12 de agosto de 1953, hijo de los historiadores José de Mesa y Teresa Gisbert. Realizó estudios de ciencias políticas y literatura en la universidad Complutense de Madrid y Mayor de San Andrés de La Paz de la que egresó.

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El Presidente Morales a través de su mayoría parlamentaria y tras una difícil negociación con Podemos, aprobó la convocatoria a elecciones para la Asamblea Constituyente que debía elegir 255 constituyentes y realizar el referéndum sobre autonomías. La ley indicaba que la única tarea de la Asamblea era aprobar una nueva Constitución en un tiempo máximo de un año, que sería sometida para su aprobación a un referéndum popular. La Constitución debía ser votada por dos tercios de los asambleístas.

El proceso electoral de diciembre fue distinto a los anteriores Los viejos partidos llegaban deslegitimados, ya habían sido derrotados en las municipales de 2004. La candidatura de Evo Morales del MAS, acompañado por Álvaro García Linera intelectual ex miembro del EGTK, representaba la insurgencia indígena, la recomposición de la izquierda y la acumulación del sindicalismo cocalero y gremial.

En un afán de demostrar buena voluntad con el legislativo, el Primer Mandatario aceptó la imposición del presidente del Senado de desplazar al comandante del ejército César López rompiendo la institucionalidad y le negó a esa fuerza, como correspondía, el Comando en Jefe de las FF.AA. En cambio, nombró comandante de ejército a Marcelo Antezana, fuertemente ligado al MNR, que había sido reiteradamente acusado de vínculos con quienes desestabilizaron al gobierno de Mesa Gisbert. Antezana tuvo mucho que ver con el problema de los misiles.

Un conjunto de circunstancias muy particulares llevaron de manera inesperada a Eduardo Rodríguez a la primera magistratura del país. Nunca antes el mecanismo de sucesión constitucional había llegado hasta el Presidente de la Corte Suprema.

Nació en Cochabamba el 2 de marzo de 1956. Estudió derecho en la Universidad Mayor de San Simón. Obtuvo el título de Abogado en 1981. Cursó una maestría en Administración Pública por la Escuela de Gobierno J. F. Kennedy de la Universidad de Harvard, EE.UU. en 1988. Prestó servicios como subcontralor de la Contraloría General de la República y fue Asesor General del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto en el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.

El entrabamiento sistemático a la gestión gubernamental por parte del Congreso, el enfrentamiento entre el Presidente y los legisladores, la presión de sectores radicales de izquierda y derecha con la cuestión de la nacionalización de los hidrocarburos y las autonomías como banderas, colocaron al gobierno en un punto de extrema dificultad que estalló cuando Evo Morales, que había mantenido una posición ambigua de apoyo en bajo perfil y crítica dura según el caso, decidió lanzarse a la oposición abierta.

En los diez años anteriores los gobiernos bolivianos habían decidido bajar el perfil de la demanda marítima, convencidos de que los acuerdos económicos con Chile terminarían por solucionar el problema. Esa lógica no consiguió ningún avance en la cuestión marítima, solo la oferta de una zona franca en territorio chileno, que lo que quería era garantizar el abastecimientos del mercado chileno con gas boliviano, el verdadero objetivo de Santiago.

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