3. El mentiroso.

Cuando la tierra estaba completamente desnuda y los animales se comían unos a otros para supervivir y la sangre de los débiles manchaba grandes ex-tensiones, Dios compadecido de escuchar lamentos, llamó a Atoj Antofio y le dijo:

—Anda y di al hombre que en un solo surco siembre todas estas semillas, crecerá un árbol que le dará todos los alimentos que necesita para vivir. Tendrás papas, maíz, quinua, cañahua.

—Cumpliré —respondió el zorro, que en esa época tenía una boca pequeñita y muy bonita. Parecía un piquito y hablaba casi silbando, pero con mucha gracia.
Se fue a los campos y reunió a todos los hombres y animales, y les habló muy en serio:

—Dios dice que escojan estas semillas por el color, el tamaño y la forma, y siembren de una en una en terrenos distintos.

Los hombres y los animales creyeron la mentira y empezaron a trabajar duro y parejo, logrando hacer crecer las plantas con mucho esfuerzo y cuidado.

A poco tiempo Dios supo este engaño y encolerizado llamó a Tío Antoño. Le corto su boca hasta las orejas, diciéndole:

— ¡Malvado! debes tener tu boca del tamaño de la mentira.

(Relató en lengua quichua el niño Juan Díaz. Cantón Quechisla. Prov. Nor Chichas. 1949. Publicado en Literatura folklórica, recogida de !a tradición oral boliviana en 1953).

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—Perkha patapi manteca manquita.
Traducción: sobre la pared una ollita de manteca.
(r. C. Pocoata. Prov. Chayanta).

—Larkhata pfinquini Uokhe k'ullu llokheriskha.
Traducción: salta la acequia con un palo debajo del brazo izquierdo.
(r. C. Pocoata. Prov. Chayanta).

—Alkhoypis wallperollaraj.
Traducción: mi perro es todavía cuidador de gallinas.
(r. C. Vitichi. Prov. Nor Chichas).

Nota
Este pasatiempo tan popular en nuestro medio, en las áreas campesinas del departamento de Potosí, la mayoría son en lengua quichua, en razón de que el habitante de dichos lugares prefiere utilizar su lengua madre en muchos aspectos y situaciones. Parece increíble que camino a los quinientos años de imposición de la lengua española, hasta ahora ella no fuera vigente en los grupos nativos bolivianos.

Hasta ahora no hemos elaborado un cancionero boliviano que registre toda nuestra riqueza poética de creación popular. En relación a lo que atesoramos, poco se ha hecho. Se ha recogido alguna coplería perteneciente a determinadas áreas folklóricas pero una obra vertebrada a nivel nacional no tenemos. Una razón más que justifica la publicación de la coplería que pudimos recoger en el departamento de Potosí.

A
AJÍ DE CAMINANTE. (Mina Siglo XX). Vianda preferida por el minero. (Ver cap. Comidas).

ARMADO. (Mina Pailaviri-Potosí). Es el individuo que está sacando de la mina el mineral sustraído, sea en bolsitas o en la forma personal de su ingenio.

ARME. (Mina Pailaviri-Potosí). Es la técnica de ocultar en el cuerpo el mineral que se está robando.

En la toponimia del departamento de Potosí, se observa que la mayoría de los nombres de sitios, lugares, parajes, cerros, minas, etc., si no están en idioma aimará, por lo menos provienen de él o tienen raíz de esta lengua, lo que puede afianzar la teoría de que la expansión del imperio aimará o kolla había pasado los límites de los Charcas.

A

ACACIO. Cantón de Prov. General Bilbao. (Antes perteneció a Prov. Charcas). Del aimará: acaja, aquí está, esto.

La costumbre de apodar es una característica sociológica del pueblo boliviano más adentrada en algunas regiones que en otras. En Potosí es vigente la costumbre y en éste capítulo consignamos los apodos que tienen carácter regional o colectivo:

BARTOLOS, a. de los oriundos del cantón Betanzos, provincia Cornelio Saavedra. El apodo se origina en que festejan con mucho boato y entusiasmo el día de San Bartolomé, patrono del pueblo.

Era una vez una cholita que tenía que casarse con un caballero. Su suegra le ha dicho: cuantos días faltan para el matrimonio. ¿Ya has hecho la chicha? No todavía, traigan maíz, y le habían dado el maíz. La cholita tenía jarritos de plata y en cada jarrito chiquito había puesto cuatro maicitos. Su suegra le ha dicho:

—Esto es hacer chicha. —Si pues.
—Qué es esto, no va alcanzar ni pa el perro, menos para mí.
—Entonces ustedes háganse. Y se había ido acostar y a la media noche se había levantado y se había escapado.