5. El maíz tostado que invita Suttu a Atoj

Suttu se encontraba recostado bajo la sombra del árbol comiendo un poco de jankka (maíz tostado), que había dejado un viajero descuidado a la vera del camino. Después de llenar la barriga hizo un atado con lo que le sobraba y se fue paseando por el campo. Sin darse cuenta llegó delante de la cueva de Atoj, quien se encontraba asolendo su pellejo raquítico y cuyo fino olfato descubrió lo que portaba Suttu.

— ¡Juscuuuuú!... ven aquí —le grito— muchas malas pasadas me has jugado. Si quieres que mis dientes no mastiquen tus carnes, entrégame la jankka (maíz tostado) que llevas en tu chuspa (bolsa pequeña).

El conejo negó al principio, pero notando las serias intenciones del falaz zorro, compartió de mala gana su merienda, habiendo planeado interiormente la venganza por este abuso.

—Tiyuy —le habló meloso— este poquito de jankka he sacado de un lago muy cercano. Hay mucho tiyuy. Yo no he podido traer más porque mis fuerzas no me alcanzan.
— ¡Aja! —Dijo Atoj— ya puedo ayudarte, no es cierto?
—Sí tiyuy —respondió Suttu en el mismo tono— Quien mejor que tú que eres fuerte y diestro en cualquier faena? Pero... —añadió el conejo— sólo se puede ir de noche.

Se despidieron después de convenir la hora, y cuando las sombras habían bajado a la tierra, Atoj, en compañía de Surtu, se dirigió al sitio, que era un hermoso lago donde las estrellas se reflejaban luminosamente.

Miró el zorro y díjole al conejo: —Suttu, no son acaso estrellas?

—No tiyuy —respondió el conejo convincente— es que ya estas viejo y tus ojos te engañan porque no pueden diferenciar.

El aludido aceptó la verdad de sus años, gruñendo despechado, y bajaron juntos hacia la orilla.

—Debemos tomar el agua tiyuy para poder sacar el maíz. Tu empieza por este lado, yo por aquel... —habló señalando un lugar distante.

El zorro tomaba cantidades enormes de líquido, tanto que no pudo moverse por lo hinchado que se encontraba su barriga, mientras Suttu se burlaba.

— ¡Ji, ji, ji, ji! Me has pagado tus abusos Atoj Antoño tonto —le gritó desde lejos, avisando a to-dos los animales que encontraba en su camino:

—Al Atoj le ha entrado la kiwicha!... ¡Al Atoj le ha entrado la kiwicha!... (ver Kiwicha).

(Relató en lengua quichua el niño indígena Asencio Titizano, Cantón Quechisla. Prov. Nor Chichas. 1949. Publicado en Literatura folklórica, recogida de la tradición oral boliviana en 1953)

Contenidos Relacionados

—Perkha patapi manteca manquita.
Traducción: sobre la pared una ollita de manteca.
(r. C. Pocoata. Prov. Chayanta).

—Larkhata pfinquini Uokhe k'ullu llokheriskha.
Traducción: salta la acequia con un palo debajo del brazo izquierdo.
(r. C. Pocoata. Prov. Chayanta).

—Alkhoypis wallperollaraj.
Traducción: mi perro es todavía cuidador de gallinas.
(r. C. Vitichi. Prov. Nor Chichas).

Nota
Este pasatiempo tan popular en nuestro medio, en las áreas campesinas del departamento de Potosí, la mayoría son en lengua quichua, en razón de que el habitante de dichos lugares prefiere utilizar su lengua madre en muchos aspectos y situaciones. Parece increíble que camino a los quinientos años de imposición de la lengua española, hasta ahora ella no fuera vigente en los grupos nativos bolivianos.

Hasta ahora no hemos elaborado un cancionero boliviano que registre toda nuestra riqueza poética de creación popular. En relación a lo que atesoramos, poco se ha hecho. Se ha recogido alguna coplería perteneciente a determinadas áreas folklóricas pero una obra vertebrada a nivel nacional no tenemos. Una razón más que justifica la publicación de la coplería que pudimos recoger en el departamento de Potosí.

A
AJÍ DE CAMINANTE. (Mina Siglo XX). Vianda preferida por el minero. (Ver cap. Comidas).

ARMADO. (Mina Pailaviri-Potosí). Es el individuo que está sacando de la mina el mineral sustraído, sea en bolsitas o en la forma personal de su ingenio.

ARME. (Mina Pailaviri-Potosí). Es la técnica de ocultar en el cuerpo el mineral que se está robando.

En la toponimia del departamento de Potosí, se observa que la mayoría de los nombres de sitios, lugares, parajes, cerros, minas, etc., si no están en idioma aimará, por lo menos provienen de él o tienen raíz de esta lengua, lo que puede afianzar la teoría de que la expansión del imperio aimará o kolla había pasado los límites de los Charcas.

A

ACACIO. Cantón de Prov. General Bilbao. (Antes perteneció a Prov. Charcas). Del aimará: acaja, aquí está, esto.

La costumbre de apodar es una característica sociológica del pueblo boliviano más adentrada en algunas regiones que en otras. En Potosí es vigente la costumbre y en éste capítulo consignamos los apodos que tienen carácter regional o colectivo:

BARTOLOS, a. de los oriundos del cantón Betanzos, provincia Cornelio Saavedra. El apodo se origina en que festejan con mucho boato y entusiasmo el día de San Bartolomé, patrono del pueblo.

Era una vez una cholita que tenía que casarse con un caballero. Su suegra le ha dicho: cuantos días faltan para el matrimonio. ¿Ya has hecho la chicha? No todavía, traigan maíz, y le habían dado el maíz. La cholita tenía jarritos de plata y en cada jarrito chiquito había puesto cuatro maicitos. Su suegra le ha dicho:

—Esto es hacer chicha. —Si pues.
—Qué es esto, no va alcanzar ni pa el perro, menos para mí.
—Entonces ustedes háganse. Y se había ido acostar y a la media noche se había levantado y se había escapado.