6. El queso que ofrece Suttu a Puma

Aquel atardecer, por un camino del sur de Potosí, caminaba Suttu haciendo rechinar sus dientes al engullir apurado un enorme queso que había dejado en el camino algún viajero descuidado. Puma, paseante de esos lugares lo vio desde la altura, donde siempre se paraba, y rugiendo y saltando por sobre los pedrones llegó junto al conejo.

—Infeliz cowi (conejo) —le dijo meloso— de dónde sacaste ese enorme queso?

El tono que a Puma le parecía meloso llegaba a los oídos del pobre conejo con el mismo estruendo que si le estuviera cayendo medio cerro de greda.

—Lo encontré allí lejos —contestó asustado Suttu, señalándole con su patita hacia el norte.
— ¡Vamos, enséñame! —rugió autoritario Puma, y sin más requilorios principio a caminar, dejando que el conejo fuera por delante. Este daba pequeños saltitos, escurriéndose a veces por entre las piedras, desapareciendo por instantes de la vista del rey Puma, a quien estos juegos amoscaban un poco, demostrando su enojo con atronador rugido por el que hasta las piedras se achiquitaban.

Andaban y andaban incansables, porque Suttu maliciosamente se retardaba. Llegó la noche, salió la luna y alumbró el cielo.

— ¡Al fin! —exclamó Suttu, ya llegamos. Detrás de ese matorral veremos al enorme queso que yo por falta de fuerzas no he podido sacar.
— ¡Bien! —asintió Puma.

Se acercaron, frente a ellos se extendió un hermoso lago, en cuyo centro se encontraba un enorme y abrillantado queso.
—Por qué brilla tanto ese queso? —preguntó Puma.
—Es que tiene mucha mantequilla —respondió Suttu.

Puma se tocó las ancas con la punta de la cola, meneó la cabeza, sacó la lengua y se relamió alrededor de su sanguinario hocico y ordenó:

—Tú, infeliz cowi, tendrás el grande honor de sostenerme de la punta de mi cola, para que no res-bale mientras coja con mis dientes ese apetitoso queso.
— ¡Manos a la obra! —gritó Suttu, haciendo cortas carreritas y ágiles corvetas. Y cogiéndole fuertemente la punta de la cola peluda de Puma, le apuró diciéndole:

—Ya puedes intentarlo compadre, que yo te sostengo.

Puma dio un impulso, y el bribón de Suttu, que rato antes se había pasado la mano con cera de molle, jaló la cola del amigo con tanta fuerza, que se quedó con un grueso mechón de pelos, mientras dando un doloroso rugido caía pesadamente en el agua del enorme lago. Suttu apurado cogió lo que le sobraba de su queso y huyó a la altura, dejando a Puma que chapaleaba furiosamente tratando de acercarse a la orilla.

Suttu, antes die trasponer el último cerro, le gritó entre risotadas humillantes:

— ¡Tu fuerza no te ha valido de nada, tonto Puma! ¡No era un queso, jí, jí, jí, jí. Era el reflejo de la luna.

Y huyó a otras regiones donde no le encontraría el abusivo Puma.

(Relató en lengua quichua el niño Juan Díaz. Cantón Quechisla. Prov. Nor Chichas. 1949. Publicado en Literatura folklórica, recogida de la tradición oral boliviana en 1953).

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—Perkha patapi manteca manquita.
Traducción: sobre la pared una ollita de manteca.
(r. C. Pocoata. Prov. Chayanta).

—Larkhata pfinquini Uokhe k'ullu llokheriskha.
Traducción: salta la acequia con un palo debajo del brazo izquierdo.
(r. C. Pocoata. Prov. Chayanta).

—Alkhoypis wallperollaraj.
Traducción: mi perro es todavía cuidador de gallinas.
(r. C. Vitichi. Prov. Nor Chichas).

Nota
Este pasatiempo tan popular en nuestro medio, en las áreas campesinas del departamento de Potosí, la mayoría son en lengua quichua, en razón de que el habitante de dichos lugares prefiere utilizar su lengua madre en muchos aspectos y situaciones. Parece increíble que camino a los quinientos años de imposición de la lengua española, hasta ahora ella no fuera vigente en los grupos nativos bolivianos.

Hasta ahora no hemos elaborado un cancionero boliviano que registre toda nuestra riqueza poética de creación popular. En relación a lo que atesoramos, poco se ha hecho. Se ha recogido alguna coplería perteneciente a determinadas áreas folklóricas pero una obra vertebrada a nivel nacional no tenemos. Una razón más que justifica la publicación de la coplería que pudimos recoger en el departamento de Potosí.

A
AJÍ DE CAMINANTE. (Mina Siglo XX). Vianda preferida por el minero. (Ver cap. Comidas).

ARMADO. (Mina Pailaviri-Potosí). Es el individuo que está sacando de la mina el mineral sustraído, sea en bolsitas o en la forma personal de su ingenio.

ARME. (Mina Pailaviri-Potosí). Es la técnica de ocultar en el cuerpo el mineral que se está robando.

En la toponimia del departamento de Potosí, se observa que la mayoría de los nombres de sitios, lugares, parajes, cerros, minas, etc., si no están en idioma aimará, por lo menos provienen de él o tienen raíz de esta lengua, lo que puede afianzar la teoría de que la expansión del imperio aimará o kolla había pasado los límites de los Charcas.

A

ACACIO. Cantón de Prov. General Bilbao. (Antes perteneció a Prov. Charcas). Del aimará: acaja, aquí está, esto.

La costumbre de apodar es una característica sociológica del pueblo boliviano más adentrada en algunas regiones que en otras. En Potosí es vigente la costumbre y en éste capítulo consignamos los apodos que tienen carácter regional o colectivo:

BARTOLOS, a. de los oriundos del cantón Betanzos, provincia Cornelio Saavedra. El apodo se origina en que festejan con mucho boato y entusiasmo el día de San Bartolomé, patrono del pueblo.

Era una vez una cholita que tenía que casarse con un caballero. Su suegra le ha dicho: cuantos días faltan para el matrimonio. ¿Ya has hecho la chicha? No todavía, traigan maíz, y le habían dado el maíz. La cholita tenía jarritos de plata y en cada jarrito chiquito había puesto cuatro maicitos. Su suegra le ha dicho:

—Esto es hacer chicha. —Si pues.
—Qué es esto, no va alcanzar ni pa el perro, menos para mí.
—Entonces ustedes háganse. Y se había ido acostar y a la media noche se había levantado y se había escapado.