Artes Plásticas. Arturo Borda. Cecilio Guzmán De Rojas

La plástica boliviana del siglo XIX, influida todavía por el barroco tardío y el neoclasicismo, pasó a fines del siglo al eclecticismo. Los pintores bolivianos no recibieron la influencia de los ismos que revolucionaron la pintura europea, sino hasta fines Je los años cuarenta. Los artistas más destacados de ese momento (1880-1920) fueron José García Mesa, autor de algunas obras de inspiración francesa (Ingres), paisaje urbano y obras épicas (La Muerte de Murillo). Ángel Dávalos fue autor de naturalezas muertas y retratista expresivo. Avelino Nogales buscó algunos temas de la mitología y otros de corte cívico, además de cultivar el retrato con gran asiduidad y categoría.

Pero sin duda los dos grandes artistas plásticos que cubren la primera mitad del siglo XX, son Cecilio Guzmán de Rojas y Arturo Borda.

Arturo Borda (1883-1953)

Borda fue un hombre excepcional de su tiempo. Si bien la pintura fue su actividad principal, es un pionero de los movimientos anarquistas, la organización de mutuales obreras y autor de una obra poco reconocida pero de incalculable valor literario, El loco de tono autobiográfico.

Nació en La Paz el 14de octubre de 1883. Desde muy joven se adscribió a las ideas anarquistas. Muy pronto se dedicó a la vida bohemia. Viajó a la Argentina y expuso su obra en Buenos Aires.

Se dedicó al teatro, participó en las seccionas de teatro del conservatorio de música y el círculo de bellas artes. Participó en Wara Wara, la película más importante del cine silente boliviano (1930). Su obra pictórica excepcional en el colorido, recoge un vasto temario, desde la crítica del arte moderno, pasando por los temas que simbolizan la solidaridad en el trabajo y su carácter purificador, o la representación simbólica (El Espantapájaros). Borda tomó de modo recurrente el tema de La Paz y el Illimani, realizó retratos notables (Mis Padres) y se aventuró en estudios pictóricos de avanzada. No se adscribió a ningún ismo. Murió en La Paz el 17 de Junio de 1953.

Cecilio Guzmán De Rojas (1899-1950)

Nació en Potosí. Es el pintor indigenista por antonomasia. Creó un estilo que ejerció fuerte ir fluencia sobre los pintores de la segunda mitad del siglo, trabajó permanentemente en la búsqueda de una identidad nacional a través de la fuerza interior y los rasgos de sus personajes en un progresivo proceso de estilización.

Trabajó en Cochabamba con Methiew y Avelino Nogales. Muy joven fue profesor del colegio de artes y oficios de Potosí. Viajó a España y allí fue alumno de Romero de Torres y Zubiaurre, adquirió el estilo formal y sensual de Romero, que luego fue adaptando en su evolución al indigenismo. Expuso en Madrid. A su vuelta fue inspector general de bellas artes y director de la academia de bellas artes de La Paz. Combatió en el Chaco y allí hizo una serie de pinturas de descarnado expresionismo. En la última etapa de su vida investigó los trabajos de Leonardo e innovó una técnica denominada coagulatoria. Se suicidó en La Paz el 19 de febrero de 1950. Sus obras clásicas son El Beso del ídolo, el Cristo Indio, sus pinturas paisajistas sobre Llojeta y la serie sobre la guerra del Chaco.

Los pintores contemporáneos que se deben destacar son Juan Rimsa, Gil Coímbra y Jorge de la Reza que en diferentes estilos (desde el europeísmo de Rimsa, hasta el indigenismo popular de Coímbra) se vieron fuertemente influidos por la tierra andina y el mundo indígena.

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El cine llegó a Bolivia el 27 de Junio de 1897 y la primera película boliviana se filmó en 1904, de autor desconocido. A partir de 1912 trabajan dos pioneros bolivianos, Luis G. Castillo y Goytisólo en decenas de cortometrajes y films a contrato. A pesar de la precariedad de medios, el cine boliviano de la época silente demostró una calidad y un sentido de la construcción narrativa que es admirable dadas las condiciones técnicas en las que trabajaba. En la década de los años veinte se produjeron los primeros largomet rajes bolivianos.

Villanueva es, sin duda, el arquitecto más destacado de Bolivia en la primera mitad del siglo XX. No sólo por su obra arquitectónica, sino porque es el padre del urbanismo contemporáneo y el creador de la primera facultad de arquitectura del país en la universidad de La Paz. Estilísticamente Villanueva pasó por el academicismo ortodoxo, la búsqueda de una arquitectura nacional y la adscripción final al racionalismo.

La fuerte influencia del neoclasicismo que dominó la arquitectura boliviana de la primera etapa del siglo XIX, es sustituida por una tendencia ecléctica y academicista que tiene su expresión en importantes edificios públicos y privados de la capital de la República, a cuyo urbanismo contribuyeron a impulsar los gobiernos conservadores. Obras como La Rotonda encargada por Belzu o el Banco Nacional de Antonio Camponovo y el Banco Argandoña de Eduardo Doynel, son ejemplos excepcionales de inspiración europea (palacios florentinos y arquitectura francesa).

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Nació en Santa Cruz el 27 de junio cíe 1838. Flores fue ejemplo del periodismo combativo en la época conservadora. Fundó "El Imparcial" de La Paz, periódico que sufrió los avatares de la política intolerante de la época. Fue abogado de profesión, profesor universitario y renombrado masón. Representó a Bolivia en funciones diplomáticas. Flores es un símbolo de la defensa intransigente de la libertad de expresión. Hombre valiente y notable polemista, influyó fuertemente en la política boliviana desde las páginas de su diario. Murió en Santiago de Chile el 6 de noviembre de 1916.

El periodismo tuvo durante todo el siglo XIX una importancia crucial para la cultura y la vida boliviana en general. En los periódicos se debatían las ideas políticas, se hacía apología y se denostaba a los diferentes gobiernos, se desarrollaba el tono panfletario, se escribía poesía y cuento. Era, en fin, un escenario muy dinámico, tanto como el número impresionante de periódicos que nacían y desaparecían en poco tiempo.