leyendas beni pando

Ñucu el gusano

Hace mucho, muchísimo tiempo, el cielo estaba tan cerca de la Tierra que de vez en cuando chocaba con ella matando a muchos hombres.

En uno de los pueblos chimanes, vivía una mujer pobre y solitaria. Pasaba hambre ya que no tenía a nadie quien le ayudara en su chaco o en cualquier trabajo para conseguir alimento.

Pa Pát

Luis D. Leigue Castedo

En una especie de bambú, muy resistente que ocupan en la factura de flechas-puñales -huí quirám- y cuentan que es la transformación de un hombre sanguinario y brutal que se comía a sus mujeres, por lo cual, cada vez desaparecían y él astutamente las reemplazaba con otras.

Descubiertas sus acciones, cundió el terror por toda la comarca, por el cual no pudiendo detenerlo le aislaron en las inmensas profundidades de la selva impenetrable obligándole a perseguir a las mujeres, por la fuerza, en aguadas y caminos.

Origen del río amazonas

Hace muchísimos años había muy poca agua en la selva, pues todavía no existían ríos, ni arroyos ni lagunas y apenas llovía.

Nyasi El Cazador

Liliana de la Quintana

Podemos conocer mejor a los sirionó si conocemos los mitos que los ancianos y las ancianas cuentan, alrededor del fuego.

Cuando reinaba la soledad y sólo había agua, vivía en el mundo un ser fantástico de nombre Nyasi. Rodeado de una luz intensa al caminar lo alumbraba todo. Era un ererékwa o gran jefe y un excelente cazador que siempre tenía a mano su arco y sus flechas.

Leyenda del maní

Mario Montano Aragón

Un hombre salió a cazar porque les apuraba el hambre a él y su familia. Estuvo vagando mucho tiempo en el monte sin hallar pieza alguna de las que acostumbraba atrapar; se aproximó al río y tampoco tuvo suerte con la pesca.

El sol había caído bastante, motivo por el que tuvo que emprender el regreso; volvía triste porque estaba con las manos vacías.

La Árbol

Antonio Carvallo Urey

Los árboles semejan náufragos agitando sus follajes desesperadamente en un vaivén interminable como que-riendo asirse del horizonte que ahora está oscuro, cubierto con nubes renegridas, gigantes capullos teñidos que avanzan incontenibles, regando la tierra con gotas de lluvia, sacudidas por el viento sur y zigzagueando azotan en el suelo ya cubierto de agua.

La Virgen de Los Milagros

Gilfredo Cortés Candía

Allí estaba la imagen en su santuario blanco, lleno siempre de flores nuevas y cogollos tiernos, perdida entre los pliegues de encajes vaporosos como jirones de niebla.

El Ñequi

Gilfredo Cortés Candía

Fue en julio. En el mes en que se secan los bajíos y se quema la pampa ganadera.

Máberu, la única mópera que en toda la tribu tenía los ojos color de miel, eligió el marido que su corazón le señalaba; ante la admiración general, a ella no la encontraron sumisa los mandatos de sus mayores, y para envidia de doncellas y sufrir de enamorados, escogió al compañero de su vida, un mopero extrañadamente enfermo, que de algunos años atrás, no tenía más felicidad que atisbar desde su hamaca un pedazo de cielo.

El tigre y el ratón intercambiaron sus voces

Se dice que la luna dispersó a la gente y a los animales. Antes de que eso ocurriera, todas las gentes vivían juntas y hablaban un solo idioma. La luna así, pues, dispersó a la gente porque estaba muy enojada.

En esa ocasión, la luna le dijo al tigre:

—Tú vas a hablar de esta manera.

Por entonces el tigre tenía voz del ratón; tenía una voz delgadita y hablaba con falsetes. La voz no estaba acorde con el tamaño del tigre porque era muy grande de cuerpo.

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Hace mucho, muchísimo tiempo, el cielo estaba tan cerca de la Tierra que de vez en cuando chocaba con ella matando a muchos hombres.

En uno de los pueblos chimanes, vivía una mujer pobre y solitaria. Pasaba hambre ya que no tenía a nadie quien le ayudara en su chaco o en cualquier trabajo para conseguir alimento.

Luis D. Leigue Castedo

En una especie de bambú, muy resistente que ocupan en la factura de flechas-puñales -huí quirám- y cuentan que es la transformación de un hombre sanguinario y brutal que se comía a sus mujeres, por lo cual, cada vez desaparecían y él astutamente las reemplazaba con otras.

Descubiertas sus acciones, cundió el terror por toda la comarca, por el cual no pudiendo detenerlo le aislaron en las inmensas profundidades de la selva impenetrable obligándole a perseguir a las mujeres, por la fuerza, en aguadas y caminos.

Hace muchísimos años había muy poca agua en la selva, pues todavía no existían ríos, ni arroyos ni lagunas y apenas llovía.

Liliana de la Quintana

Podemos conocer mejor a los sirionó si conocemos los mitos que los ancianos y las ancianas cuentan, alrededor del fuego.

Cuando reinaba la soledad y sólo había agua, vivía en el mundo un ser fantástico de nombre Nyasi. Rodeado de una luz intensa al caminar lo alumbraba todo. Era un ererékwa o gran jefe y un excelente cazador que siempre tenía a mano su arco y sus flechas.

Mario Montano Aragón

Un hombre salió a cazar porque les apuraba el hambre a él y su familia. Estuvo vagando mucho tiempo en el monte sin hallar pieza alguna de las que acostumbraba atrapar; se aproximó al río y tampoco tuvo suerte con la pesca.

El sol había caído bastante, motivo por el que tuvo que emprender el regreso; volvía triste porque estaba con las manos vacías.

Antonio Carvallo Urey

Los árboles semejan náufragos agitando sus follajes desesperadamente en un vaivén interminable como que-riendo asirse del horizonte que ahora está oscuro, cubierto con nubes renegridas, gigantes capullos teñidos que avanzan incontenibles, regando la tierra con gotas de lluvia, sacudidas por el viento sur y zigzagueando azotan en el suelo ya cubierto de agua.

Gilfredo Cortés Candía

Allí estaba la imagen en su santuario blanco, lleno siempre de flores nuevas y cogollos tiernos, perdida entre los pliegues de encajes vaporosos como jirones de niebla.

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