Las Elecciones de 1947

El proceso electoral del 3 de Enero de 1947 tenía como objetivo la recomposición del viejo orden, que eliminara del panorama las corrientes militares progresistas al estilo de Toro, Busch y Villarroel y sacara de circulación al MNR cuyo crecimiento había sido impresionante en los sectores populares y de clase media. Se presentaron a los comicios Enrique Hertzog del PURS, Luis F. Guachalla representando a una coalición PIR-liberales y otros, Víctor Paz por el MNR (el candidato estaba en el exilio) y Félix Tavera como independiente. Hertzog obtuvo 44.077 votos (47,22 %), Guachalla 43.634 (46,74 %), Paz 5.194 (5,56%) y Tavera 433 (0,46%).

La estrecha diferencia (la menor que se había registrado en una elección presidencial hasta entonces, apenas 443 votos) obligó al parlamento a decidir. Cabe aquí destacar un gesto notable de Guachalla que en contra de la opinión de los líderes de su coalición (Arze y Lanza) presentó el 22 de febrero de 1947 renuncia a su pretensión presidencial, exhortando al congreso que elija al ganador. A partir de los años setenta el problema de las mayorías relativas sería álgido, pero a diferencia de este desprendimiento generoso, los interesados pelearon a veces hasta llevar a la democracia al punto de la desestabilización y el golpe militar. Los representantes nacionales optaron por ratificar a la primera mayor a y ungieron Presidente a Enrique Hertzog y como vicepresidente a Mamerto Urriolagoitia.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).