Enrique Hertzog (1897-1981)

Enrique Hertzog nació en La Paz el 10 de noviembre de 1896. Estudió en el colegio San Calixto y obtuvo el título de médico cirujano en la UMSA. Fue importante miembro del Partido Republicano Genuino (presidido por Salamanca). Fue prefecto del departamento de La Paz, ministro de Gobierno, ministro de Instrucción Pública y Comunicaciones, ministro de Guerra durante la campaña del Chaco (1933) y ministro de Higiene y Salubridad del gobierno de Enrique Peñaranda.

En 1947 fue elegido Presidente de la República (tenía 49 años), cargo que ejerció hasta 1949; en ese año renunció a la presidencia; en su carta dijo que lo hacía obligado por su delicado estado de salud. Entre 1950 y 1952 fue embajador en España.. Tras la Revolución de 1952 vivió exiliado en Buenos Aires retirado de la vida política. Falleció en la capital Argentina el 31 de julio de 1981 a los 83 años.

Gobierno Hertzog 1947-1949

El colgamiento del Presidente Gualberto Villarroel había marcado el comienzo del fin de un período de la historia boliviana. Lo viejos principios liberales, el sistema económico, la realidad agraria, la desarticulación nacional, plasmados en un sistema exclusivista y elitista que había agotado sus postulados y sus logros, fueron reencauzados el 21 de julio de 1946 en la última etapa de su vigencia política. Los seis años que median entre esa fecha y el 9 de abril de 1952, se transformaron en un puente que permitió la eclosión popular. Quizá la historia se hubiese modificado, por lo menos a corto plazo, con una transición de poder mediante el sistema democrático después de las elecciones de 1951, pero eso queda simplemente en el reino de las hipótesis.

El retorno de las fuerzas tradicionales y conservadoras del país encarnaba al agotado ciclo político iniciado en 1920 con el ascenso al poder del Partido Republicano. La única organización de nuevo cuño (el PIR) que apoyaba al gobierno, vería su pronto declive precisamente por esta curiosa alianza que además ya no tenía sentido después del fin de la; segunda guerra mundial.

El gobierno tuvo que afrontar de inmediato la tensión de un enfrentamiento con mineros y obreros, además de la conspiración permanente del depuesto MN R. Hertzog se vio obligado, en una afanosa búsqueda de sustentación política, a formar siete gabinetes que llamó de unidad nacional. Entre sus ministros destacados se hallaban Héctor Ormacht a Zalles (rector de la UMSA 1936-1948), Pedro Zilvetti, Adolfo Costa Du Reís y Guillermo Gutiérrez Vea Murguía.

La orientación oficial era claramente favorable al desarrollo de las grandes empresas, sobre todo en lo referido a la política salarial. El problema básico era que la crisis económica produjo un proceso inflacionario que mantuvo permanentemente a los trabajadores con los salarios perdiendo progresivamente el poder adquisitivo, con la agitación social y malestar consiguientes. El estado de sitio se declaró dos veces a lo largo de esta gestión.

Los logros económicos fueron escasos. En el campo de las comunicaciones se continuó la obra del camino Cochabamba-Santa Cruz (45 Km.) y el ferrocarril Yacuiba-Villamontes. Entre las obras públicas importantes se terminó el edificio central de la UMSA (iniciado en 1941) y se inició el hospital Obrero. Durante los dos años y medio de su gestión la crisis política fue permanente, esa fue la preocupación fundamental del mandatario.

Las elecciones parlamentarias de 1949 volvieron a colocar al MNR en rol de protagonista al obtener el segundo lugar y nuevamente una importante representación en las cámaras. Fue el detonante de una crisis en el ejecutivo que obligó a la renuncia de Hertzog el 22 de octubre de 1949. El Presidente alegó serios quebrantos de salud para disfrazar la decisión de la élite gobernante que lo consideraba incapaz de capear el temporal político.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).