Gobierno Busch 1937-1939

Quienes, como los grandes mineros, creyeron que Busch les garantizaba el retorno al viejo orden se equivocaron gravemente. Tras los primeros escarceos con los empresarios, el Presidente se alineó claramente en la profundización de las medidas estatizantes del gobierno de Toro. El ejército, sin embargo se debatía en dos corrientes, la impulsada por los jóvenes oficiales bajo el liderazgo de Busch y la tradicional cuyas figuras fueron primero Quintanilla y luego Peñaranda. Aunque reducido a algo más de 5.000 efectivos, el ejército se comía el 32 % de la torta del presupuesto. La pugna interna de los militares entre derecha e izquierda fue una contradicción permanente que se vivió varias veces en la historia contemporánea a partir del Chaco.

Busch fue un Presidente impulsivo con arranques personales de gran generosidad y de gran intransigencia. Fue duro con los opositores, limitó el trabajo de la prensa, exiló o confinó a importantes personalidades, la más destacada Bautista Saavedra que murió en el exilió. Cuando Toro intentó un movimiento subversivo en Yacuiba y Palmar en 1938, ordenó un sumario de guerra y condenó a muerte y ejecutó a uno de los sublevados, el Tte. Cnel. Juan de Dios Cárdenas. Es muy conocido el encuentro que tuvo en palacio con Alcides Arguedas a quien (hombre de 60 años) abofeteó hasta hacerle brotar sangre del rostro, furioso por un artículo crítico del escritor.

Su ruptura con los partidos tradicionales llevó a la organización de la llamada Concordancia entre liberales, republicanos genuinos y saavedristas. Firmaron ese documento de unidad personalidades como Alcides Arguedas (entonces jefe del liberalismo), Enrique Hertzog y Demetrio Canelas. En cambio, los grupos llamados socialistas colaboraron con Busch y fue el equipo de Baldivieso, entre quienes se destacaban Augusto Céspedes y Carlos Montenegro, que desde el periódico "La calle" defendió y apoyó al gobierno.

La primera idea de Busch fue la constitucionalización del país, para lo que llamó a elecciones para la conformación de una asamblea constituyente que redactara una nueva constitución y eligiera presidente constitucional. A las elecciones (marzo de 1938) se presentaron el Frente Único Socialista, y el Partido Republicano Socialista, se abstuvieron genuinos y liberales. El frente único ganó por mayoría abrumadora. El 28 de marzo de 1938 Busch fue elegido en la convención como Presidente constitucional, lo acompañó Enrique Baldivieso como vicepresidente.

El 21 de julio de 1938 se celebró finalmente el tratado de paz con el Paraguay que ponía fin definitivamente al conflicto binacional. El congreso aprobó el tratado por 102 votos favorables contra 9 disidentes.

La intensa secuela de cambios no podía, sin embargo, hacer a un lado la realidad de una situación económica difícil. El proceso inflacionario se mantuvo por encima de las expectativas. Esta es la progresión durante los gobiernos Toro y Busch:

En cambio, la estructura de la industria mejoró gracias a la guerra. La falta de recursos para la importación y la gran demanda del frente, hizo crecer fuertemente la industria textil y de alimentos, que se adecuó luego de la guerra a una demanda en ascenso, que cubrió los déficits de provisión al ser desmovilizado el ejército.

El particular temperamento del Presidente y la situación de precario equilibrio político, lo condujo a declararse dictador el 24 de abril de 1939. En los escasos cuatro meses que duró la dictadura, Busch impulsó los cambios más importantes de su administración. Dictó un nuevo código del trabajo, profundizando algunas medidas favorables a los trabajadores del código de Toro. Nacionalizó el banco Central que hasta entonces había tenido un porcentaje de participación privada. Aprobó el código de la educación cuyo eje central fue el concepto de la escuela unificada.

Un ejemplo de los días que se vivían es el del minero Mauricio Hoschild. El tráfico de pasaportes bolivianos en la comunidad judía de Alemania y otros países centroeuropeos lo llevó a acusar a Hoschild, detenerlo, condenarlo a muerte y luego de dramáticos pedidos incluso dentro de su gabinete, indultarlo.

En 1938 Bolivia envió una delegación a los Juegos Deportivos Bolivarianos de Lima. La presencia boliviana fue exitosa por dos razones, la participación de la selección nacional de fútbol que ganó su primer partido internacional (3-1 a Venezuela) y la sucesión de triunfos en carreras de velocidad y saltos de Julia Iriarte, la atleta boliviana más completa de la historia del deporte boliviano.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).