El Complejo Rompecabezas Político Partidario de los años 30

La explosión ideológica de posguerra abrió un espectro notable en el pensamiento criollo. La influencia marxista en sus varias tendencias (stalinismo y trotskismo entre las principales), el pensamiento indigenista tanto puro como teñido de marxismo bajo la influencia de Mariátegui, la fuerza del fascismo en plena aplicación en Italia y España, el nacionalsocialismo alemán, sumados al nacionalismo como una corriente ecléctica y poco definida todavía, determinaron una verdadera inflación de nuevos partidos y un esfuerzo poco exitoso de readecuación de las viejas organizaciones.

En el seno de los partidos tradicionales, Saavedra trató de actualizarse aumentando a su sigla el marbete de socialista (lo que terminaría siendo el Partido de la Unión Republicana Socialista PURS en los años cuarenta), aunque sin una relación entre programa y sigla. Los genuinos y liberales mantuvieron su estructura aunque en franco proceso de decadencia. Los tres partidos terminaron coaligados en una alianza que hizo posible su permanencia en el poder en los años cuarenta; para ello el 22 de marzo de 1939 les partidos liberal, republicano socialista y republicano genuino, firmaron un pacto que se llama la Concordancia. Carlos Víctor Aramayo por su parte, intentó una recomposición del frente tradicional que sustentara a la minería creando el Partido Centrista. No tuvo éxito. Gabriel Gosalvez se unió a Toro como representante de un ala del republicanismo saavedrista.

En los sectores populares y de clase media se vivía una verdadera efervescencia. La sucesión de partidos fue notable. En 1927 se crearon el Partido Obrero y el Partido Laborista. En 1928 el Partido Comunista en la clandestinidad que respondía a una consigna latinoamericana y que actuó algún tiempo bajo la conducción de Carlos Mendoza Mamani. En 1929 nació el Partido Socialista Revolucionario de Bolivia. En 1930 un nuevo Partido Socialista. En 1935 la organización Beta Gama y la Confederación Socialista Boliviana bajo la dirección de Enrique Baldivieso y un grupo de intelectuales del que nacería el MNR y que participó en el gobierno militar de Toro. En 1939 se creó el Partido Socialista Obrero de Bolivia. La vinculación entre muchos de estos partidos y las organizaciones sindicales como la FOT (nacional) y las FOL es (locales), no puede olvidarse.

Todas estas corrientes eran ya el germen de las grandes organizaciones políticas que en el principio de los cuarenta marcarían las tres líneas más influyentes, la marxista (PIR), la trotskista (POR) y la nacionalista cuyas dos veta; fueron FSB y MNR. La frase de Marof de tierras al pueblo y minas al estado, tuvo tal fuerza que definió la línea de la izquierda. Si bien esas ideas las había expuesto en 1920 el Partido Obrero Socialista de La Paz, Marof tuvo la habilidad de extenderlas y publicitarias al punto que el congreso obrero de 1927 las hizo propias. La tendencia estatista y la preocupación sobre un cambio estructural en el agro fueron banderas vigorosas de todas estas organizaciones.

En este contexto, la participación de lo: oficiales del ejército y de la institución en su conjunto en política, cambiaron la relación de fuerzas y le devolvieron a los uniformados un papel preponderante en la política del país.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).