Gobierno Toro 1936-1937

El hombre fuerte de los oficiales jóvenes del Chaco fue sin duda Germán Busch. Lo fue en el movimiento que terminó con Tejada y lo fue para culminar como Presidente, dando otro golpe algo más de un año después. En combinación con algunos partidos a los que desplazó ya en el mando, Busch derrocó a Tejada sin derramar una gota de sangre y sin violencia. Rápidamente se desahució al republicanismo saavedrista desterrando a Bautista Saavedra a Chile y clausurando "El Diario", portavoz del liberalismo. Seis días después del golpe llegó Toro de una inspección en el Chaco y juró a la presidencia el 22 de Mayo de 1936.

En su discurso el Presidente dijo que su misión era "implantar el socialismo de estado con el concurso de los partidos de izquierda". Esa sola frase que probablemente Toro no acabó de entender y que no reflejaba exactamente lo que haría en el gobierno (que luego se acuñó como socialismo militar, que tampoco quería decir gran cosa), reflejó la dimensión del giro que se comenzaba a dar en Bolivia. La combinación de ambas palabras, más allá de su real significado, era simple y sencillamente un anatema para quienes habían gobernado hasta entonces.

El gobierno militar se alió con una de las tantas pequeñas organizaciones progresistas que se adjudicaron, no sin cierta razón, el marbete de socialistas. Este era el caso de la Confederación Socialista Boliviana liderizada por Enrique Baldivieso que copó la mitad del gabinete con cuatro representantes de los ocho ministros, los tros cuatro fueron militares.

Los primeros signos del cambio los marcó precisamente el nuevo equipo ministerial. Se crearon dos ministerios, el más importante el de Trabajo y Previsión Social que se le encomendó a un trabajador, Waldo Alvarez. Fue el primer caso en la historia boliviana de un obrero en el gobierno. Alvarez era linotipista y secretario general de la FOT. Nació también el ministerio de Minas y Petróleos cuya significación es evidente; por un lado la nacionalización del petróleo y por el otro el poder minero que seguía sien lo clave en la economía nacional. Toro creó también el rubro de propaganda como parte del ministerio de RR.EE., inspirado en los instrumentos que el fascismo y el comunismo usaban en Europa para reforzar sus políticas.

Si bien el conflicto con el Paraguay tenía pendiente el documento definitivo de paz, se había producido la desmovilización y un retorno rapidísimo de los soldados quechuas y aimaras a sus comunidades; comenzaron a llegar en masa los prisioneros de guerra desde Paraguay y se restablecieron relaciones diplomáticas con esa nación.

La situación económica después de le guerra presentaba notables paradojas. El peso de una deuda externa impaga y el proceso inflacionario, llevaron el cambio (y consiguiente devaluación) de nuestra moneda, de un boliviano por 18 peniques de libra esterlina en 1932, a un Bs. por menos de un penique en 1935. El reclutamiento masivo en el campo condujo a una caída de la producción agrícola y a la necesidad de importar hasta papas de Holanda. Pero el retorno de los ex-combatientes normalizó muy rápidamente el trabajo en el agro. Si bien la producción minera fue afectada por el "crack" de 1929, mantuvo relativamente el número de trabajadores necesarios para cubrir sus cupos de exportación. Igual que en las otras dos guerras, Bolivia no sufrió daño alguno en su aparato productivo, ni en su infraestructura vital. El combate se había desarrollado a miles de kilómetros de sus centros importantes y el petróleo amenazado, tampoco fue tocado por el enemigo.

La nueva orientación hacia los trabajadores devino en la aprobación del código del trabajo y la sindicalización obligatoria. En octubre de 1936 se dictó el decreto de reconocimiento de derechos civiles de la mujer que le permite ejercer profesión e industria lícita, ocupar los cargos o empleos que no requieren más que la idoneidad". Sin embargo no le otorgó el derecho a voto, este fue reconocido parcialmente en 1946 podía votar sólo en las elecciones municipales y como en el caso de los hombres no podían vota las analfabetas) y totalmente en 1952.

El gobierno creó el banco Minero con la intención de dar crédito a los mineros y ser un vehículo de comercialización de minerales. A esa medida se sumó la revisión de impuestos de la minería y el impuesto a la plusvalía.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).