La Iglesia Católica entre El Republicanismo y La Revolución

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo. Se realiza en congresos eucarísticos públicos con asistencia de las máximas autoridades políticas en Sucre (1925), La Paz (1938), el congreso Mariano en Cochabamba (1950) y otros. Apareció la Acción Católica Boliviana, que reclutó personas de gran calidad espiritual y con desempeño de importantes cargos públicos. Nacieron también la Juventud Obrera Católica, la Juventud Estudiantil Católica, etc. Se dio una revitalización de grupos juveniles, que si bien seguían consignas de otros países, trabajaron activamente en la conversión de la sociedad. Su influencia, sin embargo no pudo equipararse a la ejercida por movimientos sociales de corte marxista o socialista. Se fundó el periódico católico "Presencia" (1952) que sería en las décadas de los años sesenta y ochenta el más importante del país.

Entre 1930 y 1960 nace un conflicto m el seno de la iglesia vinculado a la pugna entre el clero extranjero y el nacional. Al principio de ese período hubo un predominio de extranjeros que se acentuó sobre los nacionales que cada vez eran menos. Se produjo mucha deserción en los seminarios de La Paz, Cochabamba y Sucre y la hay a nivel de sacerdotes ya formados y con mucha experiencia, tal es el caso del padre Nicolás Fernández Naranjo, Nicolás Chávez Lobatón o Luis Soria Lenz. Otro tanto ocurrió con obispos de la talla de J. Garret y A Sieffert de La Paz, Tomás Aspe de Cochabamba, Diego Riveros de Sucre y F. Buehl de Oruro. Esto repercutió negativamente entre los fieles. Esta tendencia se mantuvo en los años 70 y 80 que robustecieron más la presencia del clero extranjero frente a una disminución sostenida del nacional. A ello se sumó el cada vez mayor manejo de los nuncios (embajadores del Vaticano en el país) en los negocios de la iglesia.

A esto debe añadirse el crecimiento paulatino de confesiones cristianas no católicas que llegaron a Bolivia en el siglo XIX (las llamadas iglesias evangélicas históricas). Esta presencia no alteró la mayoría abrumadora de católicos, superior al 95 % del total de la población hasta bien entrados los años 80 del siglo XX.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).

Enrique Hertzog nació en La Paz el 10 de noviembre de 1896. Estudió en el colegio San Calixto y obtuvo el título de médico cirujano en la UMSA. Fue importante miembro del Partido Republicano Genuino (presidido por Salamanca). Fue prefecto del departamento de La Paz, ministro de Gobierno, ministro de Instrucción Pública y Comunicaciones, ministro de Guerra durante la campaña del Chaco (1933) y ministro de Higiene y Salubridad del gobierno de Enrique Peñaranda.