La Junta de Gobierno. Gobierno de Monje 1946-1947

Tras algunas horas de terrible confusión se formó una junta civil presidida por el presidente de la corte Superior de La Paz, Tomás Monje que en esos días se hallaba enfermo, por lo que durante veintiséis días presidió la junta Néstor Guillen Olmos. Respaldada por lo que quedaba de los partidos tradicionales (sobre todo el PURS) y el PIR, la junta se impuso la tarea de convocar a elecciones y entregar el gobierno al ganador.

El colgamiento de Villarroel dividió al país en dos. La ruptura que se había vivido desde el comienzo de los gobiernos militares de posguerra llegó a un punto de no retorno. Los jefes del gobierno depuesto fueron exiliados, presos o perseguidos. La experiencia de la derrota de los conservadores en las elecciones parlamentarias llevó a la proscripción de muchos dirigentes y a una sectarización de posiciones.

El 27 de septiembre de 1946 un incidente menor en palacio de gobierno terminó en una nueva tragedia. Luis Oblitas, oficial retirado del ejército, que había increpado al Presidente Monje, fue golpeado y trasladado al panóptico (cárcel pública). Una multitud exigió su entrega al encargado de la cárcel y pidió además a Eguino y Escobar presos por el nuevo gobierno. Tras ser arrastrados desde la prisión hasta la plaza, los tres terminaron colgados en los mismos faroles de la plaza Murillo donde se había inmolado a Villarroel, apenas dos meses después del holocausto. Ninguna autoridad impidió esta nueva aberración.

El país había inflado excesivamente la burocracia estatal (de 6.000 a 26.000 empleados en sólo 15 años), el ejército se comía una parte excesiva de la torta presupuestaria (casi el 40 %) y la economía comenzaba a sufrir la declinación de la minería, que tras la segunda guerra no volvería a las cotas exportadoras del pasado y, lo que es más grave, atravesaba un período crítico de empobrecimiento, no se explotaban nuevas vetas y no se implementaba tecnología nueva o , reponía la maquinaria desgastada.

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La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).