Enrique Peñaranda (1892-1969)

Peñaranda nació en Chuchulaya, Larecaja (La Paz) el 15 de noviembre de 1892. Egresó del colegio militar en 1910. En 1921 fue jefe de batallón del regimiento Pérez. Ascendió a coronel en 1932. En la guerra del Chaco fue comandante de la cuarta división, actuó en laguna Chu-quisaca, Corrales, Toledo y Boquerón en el primer cuerpo de ejército. Participó en el ataque a Nanawa. Su estrella comenzó a brillar en Campo Vía, la ruptura del cerco paraguayo que salvó a 3.500 hombres le valió el ascenso a Gral. y el Cóndor de los Andes. Tras la destitución de Kundt fue nombrado comandante en jefe del ejército en campaña. Derrocó a Salamanca en 1934. Fue candidato de la Concordancia en 1940, ganó las elecciones y asumió la presidencia a los 47 años de edad. Fue derrocado y exiliado en 1943 por Gualberto Villarroel. Murió a los 77 años en Madrid el 22 de diciembre de 1969.

Gobierno Peñaranda 1940-1943

Gobernar con un parlamento adverso no fue fácil para Peñaranda, pero a pesar de las tensiones respetó su funcionamiento. La influencia de las cámaras fue realmente importante en este período como no lo había sido desde la década de los años veinte, con la diferencia de que ahora las ideas liberales eran duramente combatidas y puestas en entredicho por una mayoría que militaba en las filas del marxismo, el socialismo reformista y el nacionalismo.

El clima político fue por ello muy denso durante todo el período. Si bien en 1940 el ejecutivo decretó una amnistía irrestricta, muy pronto tuvo que apelar al estado de excepción. El sector de ferrocarriles presionó por mejo es condiciones de trabajo y aumento salarial y fue a la huelga. Los parlamentarios radicales pidieron la nacionalización de los trenes, proyecto que no prosperó. La censura de prensa volvió a aplicarse. Después de un rotundo triunfo de la oposición de izquierda en las elecciones parlamentarias de 1942 y los graves acontecimientos de Catavi, el gobierno usó nuevamente la mano dura y la represión.

El escenario internacional condicionó fuertemente a Bolivia. El estallido de la guerra mundial y la participación norteamericana en la guerra (dic. de 1941), obligaron al país a tomar posición. La decisión no fue difícil, la ligazón de los grandes mineros a la economía occidental determinó muy rápidamente que el gobierno se alineara con Estados Unidos de una manera absolutamente clara. En este período se llevó la relación bilateral a su punto de máxima aproximación. La Standard Oil aprovechó para presionar y exigir una indemnización por la nacionalización de sus bienes; después de una larga negociación se llegó a una compensación a título de compra de documentos de prospección y otros de 1,7 millones de dólares, que desde el punto de vista de Bolivia y considerando el tamaño de los contendientes, fue positiva pues no reflejaba el verdadero monto de los bienes nacionalizados.

El "Putch" Nazi

El 18 de julio de 1941 Douglas Jenkins secretario de la legación de EE.UU. hizo conocer a la cancillería boliviana una carta firmada en Berlín por el mayor Elias Belmonte agregado de la embajada boliviana en Alemania. El destinatario era Ernest Wendler representante de la embajada alemana en La Paz. La carta hablaba de los planes para derrocar al gobierno boliviano e instaurar un régimen pro nazi en el país. Wendler fue expulsado de Bolivia. Belmonte sufrió la degradación, el ostracismo y la censura de sus conciudadanos. Los periódicos nacionalistas "La calle", "Busch" e "Inti" fueron clausurados. Con los años se supo que un agente inglés había fraguado la carta del "putch nazi" como parte de la estrategia aliada para desmoronar las corrientes pro-alemanas de América Latina. Belmonte fue rehabilitado en años posteriores. En 1942 Bolivia rompió relaciones con Alemania y Japón. El Presidente Peñaranda viajó a los Estados Unidos e hizo una gira por varios países latinoamericanos, era la primera vez que un Presidente de Bolivia en ejercicio emprendía un viaje de esa naturaleza.

Más del Tema
Contenidos Relacionados

La precariedad del régimen militar se agudizó con las manifestaciones callejeras. Las ambiciones de sus ministros habían ya condenado al gobierno. A principios de abril el titular de Gobierno, Antonio Seleme, el más audaz de los ministros conspiradores, tomó contacto con la oposición, particularmente con el MNR (Siles Zuazo, Lechín), partido al que Seleme incluso juró, y con FSB (Únzaga). El ocho, una reunión del ministro con un joven dirigente falangista terminó con la salida de Falange del golpe, por discrepancias de programa y eventual distribución de cargos.

Ballivián nació en La Paz el 7 de junio de 1901. Estudió en el colegio Ayacucho. Ingresó al colegio militar y egresó como oficial de caballería. Fue comandante de la 5ta región militar, comandante del colegio militar y agregado militar en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España. Fue subsecretario de Defensa y comandante en jefe de las FF.AA. Se sumó al autogolpe de Urriolagoitia y se hizo cargo de la presidencia a los 50 años. Después de su caída en 1952 fue exiliado y abandonó la vida política. Murió en el retiro a los 94 años en mayo de 1995.

Los acontecimientos de violencia política de este período debilitaron al oficialismo. Los viejos partidos perdieron respaldo, particularmente en la clase media que era decisiva a la hora del voto. La popularidad del MNR creció de manera arrolladora entre 1949 y 1951.

En mayo de 1949, a raíz de una huelga general, se produjo un serio conflicto en las minas de Siglo XX, propiedad de Simón I. Patiño. Urriolagoitia (entonces todavía Presidente interino) ordenó arrestar a varios dirigentes. En represalia los mineros tomaron como rehenes a dos empleados extranjeros y los mataron. La reacción oficial fue la intervención militar y la matanza de mineros en lo que se conoce como la Masacre de Siglo XX. Era el preludio de la rebelión.

Urriolagoitia nació en Sucre el 5 de diciembre de 1895. Se doctoró de abogado en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier. Hizo una especialización en derecho Internacional en la Universidad de la Sorbona en París. Toda la experiencia previa a su participación política la tuvo en la carrera diplomática que comenzó en la embajada de Bolivia en Inglaterra, hasta sus representaciones en los congresos de la Unión Postal y el congreso monetario en Londres. Fue senador por el departamento de Chuquisaca antes de su elección en 1947 como vicepresidente de la República.

El paréntesis del Chaco parece haber dado a la jerarquía y al clero un respiro en su confrontación con el estado. Los capellanes militares (mons. Luis Alberto Tapia) vieron por primera vez juntos en las trincheras a los miembros de razas y posiciones distintas. Allá donde se forjaron los nuevos políticos, algunos de ellos aceptaron y propagaron la iglesia católica como uno de sus elementos programáticos, es el caso de Falange Socialista Boliviana. El período 1925-1950 había sido proclive al congresionismo.

Los principios de tierra y libertad eran ya moneda corriente en el movimiento indígena que había luchado desde fines del siglo pasado frente al despojo institucionalizado. Más aún después del primer congreso indigenal de 1945. Después de la guerra del Chaco, las huelgas de brazos caídos en las haciendas eran frecuentes. Producto de una de esas huelgas fue una acción punitiva en una hacienda del lago Titicaca que derivó en un levantamiento en varios departamentos del país (Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y La Paz).