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La Virgen del Socavón "el nina nina"

I

El sábado del carnaval del año de gracia de 1789, con su acompasado andar en la vereda de la calle Andalucía, hoy Chimborazo, de la famosa Villa de Oruro de San Felipe de Austria, un hombre de mediana estatura y con el aspecto exterior de un honrado artesano escondía sus facciones entre los gruesos pliegues de un confortable abrigo; avanzaba sereno su camino, absorto en apariencia en alguna meditación.

El origen del Sajama

Antonio Paredes Candía

El viajero que cruza la sabana desértica, silenciosa, desnuda de vegetación y observa al soledoso titán de forma cónica, que se yergue en medio de una ventisca helada, meditativo se pregunta:

— Qué hace coloso tan impresionante al centro de este inhóspito paisaje?

— Así existirá hasta el fin de los siglos por castigo de Wiracocha, dios de dioses; él lo ha mandado y su mandato es eterno...

El Señor Tovar

Aurora Viscarra de Navarre

El año 1895, vivía en Oruro un señor de apellido Tovar, hombre de muchas campanillas por su fortuna; avaro, como rico. Casas lujosas; salones provistos de vitrinas regias, ele-gante comedor engalanado con vajilla en profusión de porcelana Sevres, elegante dormitorio; aunque célibe, todo en perfecto orden y limpieza por haber acostumbrado a sus servidores a que así fuera.

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María Luisa Valda de Jaimes Freyre

La conocida fábula de la Guallata y el zorro, varía según los lugares donde lo refieren y una de esas es la siguiente:

Vanessa Isabel Magne Calizaya

En tiempos lejanos, cuatro fabulosos y hermosos nevados gobernaban nuestra tierra. Ellos estaban divididos en dos grandes imperios: el Illimani y el Illampu en el Oriente. El Sajama y el Tata Sabaya en el occidente. Ellos eran hermanos.

La montaña Tata Sabaya vivía en compañía de Cabaray, Sayani, Coipasa y otros cuidadosamente atendidos por las chinchillas, las vicuñas y avestruces.

Itza Terrazas Herbas

Según la leyenda, existía en la región una hermosa doncella de nombre Kariquima, ella pasteaba todos los días a su ganado, su hermosura no pasó desapercibida y el Mallku Tata Sabaya, como el Mallku Sajama, quedaron enamorados de la joven.

Tata Sabaya, animado por los yatiris envió una nota de corte a la joven, la misma que fue aceptada con grato placer por la doncella la que veía con agrado la pretensión del enamorado.

Julián Barrientes Soria

Cuando los pechos de los dos amantes alimentaban una sola llama de amor, sentados en una pirca, teniendo a su frente por testigos, de sus juramentos, a la inmensidad de la puna y en sus espaldas la casa donde ella vivía. La voz destemplada de "Tata Mariano", abuelo de la doncella, puso término al romántico coloquio.

Transcurrieron varias semanas en la estancia de Quilchara, situada a pocas leguas de Corque, que fue teatro de esta historia.

María Frontaura Argandoña

El señor Kirkinchu se preparaba para la gran fiesta de su pueblo ya que era el Consejero Mayor. Debía presentarse con elegancia sin precedentes.

Y así, una mañana, fresquita por el viento permanente de la puna, se puso en medio del río y comenzó a tejer su llijlla para echársela a la espalda el día de la gran fiesta.

La misa había concluido y al recogerse a sus hogares, doña Filomena, esposa de un exitoso azoguero de "poca monta" y doña Bárbara esposa de un rico comerciante en ropa y adornos del oriente; junto a doña Remedios mujer solterona, herenciera de buenos caudales y muy beata; caminando todas estas damas comentaban pasajes litúrgicos nocturnos y de curiosidad entre ellas.

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