Del joven solitario

Narra: Cirilo

Un hombre y una mujer tenían un solo hijo que era muy querido. Cuando se hizo hombre quiso tener pareja, miraba a las muchachas, pero su papá no quería, lo reñía, no quería que se acerque a nadie. Lo encerraba en su casa, el joven no tenía con quién hablar. Pero, él siempre pensaba en una compañera.

Un día, paseando por su chaco se le ocurrió hacer una mujer de barro. Cuando estuvo terminada no pudo dejarla y la llevó a su casa y le dijo a su madre:

  • Esta va a ser mi compañera.

Por la noche, la mujer de barro se convirtió en una mujer real. El joven estaba feliz.

Al día siguiente, le dijo a su madre:

  • Que te ayude a cocinar y a despiojar el arroz, pero nunca la mandes por agua —le encargó a su madre.

Varias semanas estuvieron viviendo bien, pero un día la madre se olvidó de la recomendación de su hijo y mandó a su mujer al río por agua:

  • Anda a traer agua.

Entonces, cuando la muchacha ya tenía medio cuerpo en el agua se deshizo toda. Mientras, la madre preocupada por la demora de la nuera fue al río, pero no había nada, sólo la ropa de la muchacha en la orilla. Se asustó y regresó a su casa. En eso, el hijo llegó y preguntó por su mujer:

  • ¿Dónde está?

Su madre asustada le confesó:

  • La he mandado a traer agua.
  • ¡Cómo!, ¡si yo te estoy encargando que no la mandes!

El muchacho molesto se escapó de la casa. Días más tarde, volvió. Y como ya no tenía compañera se hizo otra, pero esta vez de seda. Entonces, otra vez le encargó a su madre:

  • Esta vez, no le hagas cocinar, sólo que traiga agua.
  • ¡Ya! —le había respondido su mamá.

Pero, un día igual se olvidó y le mandó a cocinar, mientras ella iba por agua. La mujer, en cuanto se acercó al fuego, se derritió toda. Cuando volvió del arroyo, la madre vio a la mujer toda derretida. Entonces, el hijo llegó y volvió a preguntar:

  • ¿Dónde está mi mujer?

Su madre, otra vez con mucho miedo, le contestó:

  • La he mandado a que cocine.
  • ¡Cómo le vas a mandar a cocinar!, si yo te he dicho que le mandes sólo a traer agua.

Otra vez, el muchacho molesto se escapó. Pero esta vez ya no volvió, se perdió en el bosque. Se convirtió en animal que cuida a todos los animales.

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