El hombre americano

El periodo prehispánico abarca un lapso que va desde la llegada del hombre a nuestro continente hasta el descubrimiento de América por los europeos.

Este periodo tiene un lento desarrollo que se inicia con los primeros recolectores y cazadores hasta la formación de asentamientos estables debidos a la práctica de la agricultura que obliga a esperar en un mismo sitio el producto de la cosecha.  Estas sociedades incipientes se agrupan en aldeas formadas por viviendas muy simples, convirtiéndose con el tiempo en centros ceremoniales que responden a una ideología, la que se expresa mediante diversas manifestaciones religiosas.  Es característico de estos grupos humanos el cuidado que ponen en los enterramientos a causa de su creencia en la otra vida.  Por ellos se conservan los cuerpos mediante procesos de momificación.

Finalmente, se forman grandes y poderosos estados gracias a  una organización eficiente, al uso de una tecnología avanzada y a la distribución del trabajo, lo que permite tener un excedente que se utiliza al servicio de la comunidad.  Se construyen templos, palacios y caminos, y se conforman las primeras ciudades.  Existe un arte desarrollado que se manifiesta principalmente mediante la cerámica y la textilería.

La antigüedad del hombre en América se estima en más de 40.000 años. Los pueblos más tempranos son recolectores y cazadores. Estos grupos humanos siguen una trayectoria que partiendo de Alaska llega a la Patagonia. Hacia los 20.000 años de antigüedad aparecen las industrias líticas consistentes en puntas de proyectil desbastadas por percusión; entre las más antiguas industrias de la cueva de Sandía que se relacionan con los grandes animales de fines del Cuaternario.

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Un análisis de lo que pudo haber sido la composición estatal de Tiwanaku muestra un alcance geográfico caracterizado por cuatro regiones mayores: el territorio nuclear, el área nuclear, las provincias y la periferia.

El territorio nuclear, el centro, formado por el sitio de Tiwanaku, con el complejo ceremonial y todos sus componentes.

Varias hipótesis surgieron a lo largo del tiempo para explicar qué fue Tiwanaku y cómo se fue desarrollando desde una etapa formativa hasta llegar a tener las características que definieron su época de mayor esplendor, como un Estado que marcó con su presencia a toda una región durante una larga etapa de la historia.  Usamos la palabra Estado en su sentido más general, como la institucionalización de poder, con el desarrollo de jerarquías políticas y económicas.

La riqueza cultural de los valles interandinos tiene tanta profundidad temporal como la que conocemos en el área altiplánica. Esta característica ya fue advertida a mediados del siglo XX por los investigadores del Museo Arqueológico de Cochabamba, quienes la denominaron “Cultura de Túmulos”.

El Formativo es un período caracterizado por la transición que experimentaron los grupos de cazadores, recolectores y pescadores hacia el sedentarismo. Con ello se propició la formación de asentamientos permanentes y el desarrollo de nuevas formas productivas, tales como la agricultura y el pastoreo. Entonces, el concepto de Formativo responde a una nomenclatura basada en el desarrollo tecnológico y social.

En 2011, en los alrededores de Potosí, fueron encontrados varios sitios, posiblemente del período Arcaico. En uno de ellos se hallaron dientes de hippidium, una especie ya extinguida de caballo americano.

Las investigaciones sobre esta etapa son las menos numerosas dentro del campo arqueológico y de otras disciplinas en Sudamérica. Incluso si se compara con las pocas investigaciones realizadas en países vecinos, el trabajo arqueológico que se ha hecho en Bolivia es muy reducido, en especial para las épocas más tempranas, aunque en los últimos diez años aumentaron las excavaciones, investigaciones e hipótesis.

La época conocida como el Arcaico se desarrolló aproximadamente entre 11000 y 4000 años antes del presente (9000 y 2000 a.C.) En la etapa más antigua de este período histórico los seres humanos convivieron con la megafauna del Pleistoceno.