Tiwanaku (Tiahuanaco)

Tiwanaku: bases productivas y tecnología. Esta cultura, para su mejor comprensión, ha sido dividida en tres grandes épocas de acuerdo a su desarrollo histórico y social: se denominan Período Aldeano, Período Urbano y Período Expansivo. El primer período, contemporáneo a Wankarani y Chiripa, se inicia después del año mil a. C, con los primeros asentamientos humanos en el sitio de Tiwanaku y dura hasta poco antes de nuestra era.

Ubicación de Tiwanaku área entre la costa, la cordillera y la selva amazónica

Mapa, ubicación de Tiwanaco en un área entre la costa, la cordillera y la selva amazónica

Entre los siglos II y I a.C. se desarrolla en la zona occidental del lago Titicaca la cultura Pucará (Perú). A comienzos de nuestra era nace en Tiwanaku un gran centro religioso en el cual existe una población estratificada en clases sociales. En este período, que podemos llamar urbano, empieza a definirse la formación de un estado que trasciende los límites de la ciudad. La producción agrícola tiene excedentes que sirven para sostener a la aristocracia dominante: a los sacerdotes y a los guerreros. Aparecen artesanos especializados tanto en cerámica como en metalurgia.

Valle de Tihuanaco La Paz, Bolivia

Valle de Tiwanaco, en los alrededores del Lago Titicaca

En este período nacen otras ciudades y centros como Ojje, a orillas del lago Titicaca, Konko - Wankani, cerca del actual pueblo de Jesús de Machaca, y Lucurmata cercana a las tierras que se cultivan por medio de “camellone” o zanjas transversales que permiten retener el agua de las lluvias para asegurar el cultivo en tiempo seco, también se crearon pequeñas lagunas artificiales. Los “camellones” reciben el nombre aimara de suka - kollus. Su subsistencia se basaba en el pastoreo y el cultivo de la patata la cual una vez deshidratada podía conservarse por largo tiempo, para la obtención de diversos productos se establecieron enclaves en los valles subtropicales y con la costa donde existían centros tan importantes como San Pedro de Atacama. La domesticación de la llama les permitió crear caravanas que posibilitaron el transporte de los diferentes productos. Finalmente los Tiwanakutas explotan diferentes metales y mediante la amalgamación del cobre con el estaño obtienen el bronce logrando así una superioridad técnica sobre los otros pueblos que aun no lo conocían.

Monolito de Khonkho Wankane con cabezas de felinos

Monolito de Khonkho Wankane con cabezas de felinos contrapuestos en la parte superior.

El período urbano dura hasta el siglo séptimo de nuestra era. Para esta fecha se había iniciado la expansión del estado Tiwanakuta que tuvo diversas modalidades, según se realizara en zonas con una cultura propia, muy desarrollada, o en zonas de poca tradición cultural. En el primer caso, como aconteció en la sierra central y en la costa del Perú, se produce un mestizaje cultural que une las características Tiwanakutas a las locales ya existentes; además, hay localidades estrechamente relacionadas con Tiwanaku, como Huari, cerca de Ayacucho, ciudad que llegó a ser uno de los centros más poderosos de la expansión Tiwanakuide. Sobre Huari actuaron tanto Tiwanaku como las influencias costeñas de Nazca; así la difusión Tiwanakuide sobre el área andina se realizó desde dos puntos: Huari al norte, que se expandió sobre las culturas de la costa desde Moche hasta Nazca; y al sur Tiwanaku que se expandió hasta Cochabamba, llegó a Moquegua y el desierto de Atacama.

Entre los siglos VII y VIII d. C, Tiwanaku se convirtió en el punto central de redes de relaciones activas establecidas con otras conformaciones sociales y otros centros urbanos. Es a partir de entonces que se puede hablar de Tiwanaku como un Estado que gravitaba cada vez con más fuerza sobre diferentes grupos, atrayéndolos e incluyéndolos en su órbita durante más de medio milenio, antes de su disgregación a principios del siglo XII.

En el siglo XIII el colapso de Tiwanaku fue inevitable y esta cultura desaparece dejando en la región una serie de grupos humanos, muchas veces en pugna entre sí, los que se con el nombre de los “Señoríos Collas”; están formalmente caracterizados por sus enterramientos en forma de chullpas y sus pucaras.

Tiwanaku en los mitos de origen

Los datos más antiguos, recogidos por cronistas españoles durante los siglos XVI y XVII, se refieren a Tiwanaku como el lugar de origen de las más importantes culturas andinas, incluyendo a los incas. Tiwanaku también aparece en muchos mitos de origen de la humanidad, en ellos se relata que fue el lugar donde nació la humanidad después de un cataclismo. Diferentes cronistas españoles de los siglos XVI y XVII (Cobo (1653), Betanzos (1551), Sarmiento de Gamboa (1572), Molina (1553), (Acosta 1588-1590) recogieron mitos que nos permiten conocer relatos de la creación mítica del mundo y de la humanidad en Tiwanaku. Un mito difundido por el jesuita Bernabé Cobo a fines del siglo XVI cuenta que cuando cesó el diluvio en el que habría muerto toda la humanidad, las primeras tierras que asomaron entre las aguas fueron las islas del lago Titicaca. El mito dice que, desde allí, Viracocha, el creador, ordenó al Sol que subiera desde la isla hacia los cielos. Después, se dirigió a Tiwanaku, donde hizo de barro a la nueva humanidad, a “todas las naciones que hay en esta tierra, pintando a cada una el traje y vestido que habría de tener” y también la lengua que se hablaría en cada grupo. Después ordenó que toda su creación se sumergiera debajo de la tierra y que los humanos, ya separados por “naciones”, surgieran de los suelos, de las oquedades de los cerros y de las fuentes. El mito muestra a Tiwanaku como el sitio de creación de la humanidad y también los lugares del paisaje de donde míticamente surgió la vida (interior de los cerros, suelo, fuentes, pakarinas); estos lugares recibieron culto como sitios sagrados (waka) y estuvieron relacionados con el origen de diferentes grupos, cada uno con su propia vestimenta emblemática y su idioma.

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El periodo prehispánico abarca un lapso que va desde la llegada del hombre a nuestro continente hasta el descubrimiento de América por los europeos.

Vivía aún en Inca Viracocha cuando empezó a reinar en el Cuzco su hijo Pachacuti, que había adquirido gran fama por haber conquistado para los incas muchas comarcas sometiendo a varios pueblos, entre ellos a los chancas.

Desaparecido el Imperio Tiwanaku, la región del altiplano quedó fragmentada en varias etnias que se dividían en dos “mitades” antagónicas y complementarias situadas al oeste y al este del altiplano, llamadas Urcoduyo y Omasuyo. En el sector accidental (Urcusuyo) denominaron los pastores y en el sector oriental (Omasuyo) los agricultores y pescadores.

Para una buena parte de los cronistas y para muchos investigadores modernos, Viracocha es el dios creador andino que toma el lugar de otro, mucho más antiguo de nombre Tunupa. Cieza de León dice. “Generalmente le nombraron en la mayor parte Ticci Viracocha aunque en la provincia del Collao le llaman Taguapaca que es el otro nombre de Tunupa a quien Bertonio considera dios de los hombres que habitan a orillas del lago Titicaca”.

A tiempo que se construye la ciudad aparece una cerámica típicamente Tiwanakota consistente en keros finamente pulimentados, pintados con figuras estilizadas sujetas a una estructura geométrica; los ojos de las figuras tienen una línea vertical que divide en dos negro y blanco la niña del ojo. Los colores son rojo, ocre, negro y blanco sobre fondo castaño.

Hoy sabemos que uno de los factores determinantes del colapso de Tiwanaku fueron los cambios climáticos. Hacia el año 950 de nuestra era el régimen de lluvias comenzó a decrecer, llegándose a producir una larga e intensa sequía entre 1250 y 1310 d.C. Este hecho trajo como consecuencia la total escasez de cosechas y la desaparición de los campos de cultivo, incluidos los suka-kollus.

En el siglo VIII de nuestra era, Tiwanaku se expande políticamente sobre la base de los enclaves preexistentes, tanto en la costa como en los valles mesotermos; así mismo extiende su poderío sobre el altiplano y la sierra. Esta expansión fue posible gracias al dominio del bronce que le permitió una gran superioridad militar.