Repercusión Internacional de la Revolución

En América Latina se han desarrollado entre 1900 y 1960, tres grandes procesos revolucionarios con resultados diferentes y con una importancia también distinta, de acuerdo a la dimensión de cada país: La Revolución mexicana (1910), la Revolución boliviana (1952) y la Revolución cubana (1959).

México ha institucionalizado los cambios producidos en las primeras décadas del siglo, que se llevaron a efecto bajo el principio de “la tierra es para quien la trabaja”. Instauró una continuidad de partido (el PRI) que gobernó el país por más de 60 años y que entró en una grave crisis al final del siglo. Cuba, que comenzó una revolución progresista democrática, se transformó en una nación socialista en 1962, alineada en la órbita de la Unión Soviética. Esa opción llevó al país a una encrucijada muy seria cuando se desmoronó el socialismo a partir de la caída del muro de Berlín en 1989. Bajo el liderazgo de Castro, Cuba mantuvo su posición socialista intransigente como uno de los pocos países que se mantuvieron en esa línea después de 1989, en medio de un aislamiento creciente.

Conviene no olvidar en el contexto latinoamericano el surgimiento del populismo como corriente de gran trascendencia en los años treinta y cuarenta. El peronismo argentino (1946 - 1955), el gobierno de Getulio Vargas en el Brasil (1930 - 1945 y 1951 -1954), Rómulo Betancourt en Venezuela (1945 - 1948 y 1959 -1964), la particular dictadura de Rojas Pinilla en Colombia (1953 - 1957) y la indudable relación ideológica con el APRA de Haya de la Torre en el Perú, partido que en 1985 llegó al gobierno. Tampoco se debe olvidar el proceso nacionalista y revolucionario de Jacobo Arbenz en Guatemala (1951-1954), quien fue derrocado con indiscutible participación estadounidense.

De este modo se puede ver la ligazón del fenómeno boliviano con el desarrollado contemporáneamente en otras naciones del continente. En muchos aspectos la Revolución boliviana vanguardizó las posiciones radicales con medidas como la destrucción del ejército y la creación de uno nuevo, el control obrero con derecho a veto en las minas, las milicias campesinas y mineras armadas y los ministros obreros en el gobierno.

Bolivia inició, especialmente entre 1952 y 1956, una serie de cambios profundos, pero el proceso no llegó a su plenitud. Su repercusión internacional fue relativa dado el escaso desarrollo del país, su aislamiento y su mediterraneidad. Sin embargo en los primeros años de gobierno del MNR varios intelectuales, economistas y estudiosos progresistas de todo el mundo visitaron el país interesados por la experiencia. En abril de 1953, primer año de la Revolución, se reunió en La Paz un grupo destacado de intelectuales latinoamericanos. Particularmente la reforma agraria ha sido estudiada en sus virtudes y defectos para casos similares que se desarrollaron posteriormente en América Latina.

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El problema de la sucesión presidencial acabó por desmoronar toda la estructura del partido de gobierno. Víctor Paz Estenssoro decidió ir a la reelección, un grave error político. Inmediatamente varios sectores del MNR declararon su oposición.

En abril de 1962, siendo canciller José Fellmann Velarde, el país rompió relaciones diplomáticas con Chile a raíz de la actitud unilateral e inconsulta de esa nación de desviar las aguas del río Lauca, de curso común, perjudicando los intereses y pasando sobre los derechos de Bolivia. La ruptura de relaciones reafirmó además la posición boliviana de reclamo permanente por la forzada mediterraneidad, a causa de la usurpación chilena de 1879. Una vez más se constataba que Chile fue desde siempre nuestro vecino más difícil y menos dispuesto a una relación de mutuo respeto.

El Congreso de 1961 se abocó a la redacción y aprobación de un nuevo texto constitucional para el país, que estuviera acorde con el proceso que se vivía Era el décimo cuarto texto constitucional de la historia. Su legalidad ha sido cuestionada por haberse sancionado a nivel congresal y no a través de una asamblea constituyente.

Se creó el ministerio de Planeamiento y Coordinación, cuyo primer ministro fue el Dr. Roberto Jordán Pando. Los nuevos criterios reflejados en el llamado “Plan decenal” y la necesidad de un desarrollo armónico del país, determinaron la creación de esta nueva secretaría de estado. El “Plan decenal” proponía un desarrollo coherente y planificado a largo plazo como no se había hecho en el pasado. Participaron en su redacción Roberto Jordán Pando, José Fellmann y Juan Valdivia.

El tercer gobierno de la Revolución Nacional comenzó con un espíritu distinto al de 1952. Se trataba de una etapa de consolidación e impulso para el desarrollo. El Presidente había madurado sus ideas y consideraba que realizadas las transformaciones centrales que el país necesitaba, se imponía una etapa de institucionalización y de inserción de Bolivia en la economía mundial, creía en la inversión externa, en su papel indispensable para el crecimiento económico y en la necesidad de generar ahorro interno.

Durante el gobierno de Hernán Siles se produjeron varios hechos, algunos ya mencionados, que produjeron el inicio de la fractura del MNR que a la larga se tornó en una de las razones de su caída.

El plan de estabilización monetaria originó, como vimos, una ruptura entre dos alas del partido, la eliminación del co-gobiemo con la COB y el enfrentamiento entre Siles y Nuflo Chávez. Siles estaba apoyado por Wálter Guevara, su ministro de Gobierno, y Nuflo confluyó al ala izquierda liderizada por Lechín.

Durante los doce años de gobierno del MNR la oposición política, reprimida sin tregua, fue simbolizada por la Falange Socialista Boliviana (FSB) bajo la inflamada dirección de Óscar Unzaga, Germán Aguilar Zenteno, Guillermo Kenning y otros. En toda su vida política la etapa más importante de FSB, paradójicamente, fue ésta, en que actuó como partido opositor al MNR. A FSB se unieron independientes y otros partidos contrarios al régimen.