La Estabilización Monetaria, Ruptura con la COB y Renuncia del Vicepresidente

El primer gobierno de la Revolución al realizar cambios de magnitud en la economía del país, había producido desajustes graves en el sistema monetario, provocando una inflación galopante. El boliviano se desvalorizaba diariamente lo que obligó a tomar medidas correctivas inmediatas. El proceso inflacionario en el período 1954-1956 había superado el 900 % anual, que por entonces fue la inflación más alta de la historia del país. El efecto devastador que tuvo la inflación sobre vastas capas urbanas, generó un desencante muy grande de esos sectores en relación al gobierno, que germinó una sorda y progresiva oposición citadina al régimen, cuyo sustento siguió basado en el respaldo de los grandes sectores de población rural.

Siles tuvo que encarar y resolver el problema y lo hizo con valentía y responsabilidad aun a costa de su popularidad. El 15 de diciembre de 1956 se dictó el decreto de estabilización monetaria concebido por especialistas del Fondo Monetario Internacional y los Estados Unidos. Su gestor principal fue George Jackson Eder. Las medidas fueron la estabilización del boliviano al cambio de 7.700 por dólar, eliminación de subvención a los artículos de primera necesidad, eliminación del control de exportaciones e importaciones y la supresión de cambios múltiples.

La medida trajo consecuencias inmediatas. Se organizaron manifestaciones de protesta. La COB se enfrentó frontalmente contra el gobierno. De los ministros obreros sólo Jorge Tamayo Ramos y Abel Ayoroa apoyaron al Presidente. Esto determinó que el ejecutivo declarase terminado el co-gobierno con la COB. El segundo congreso de la Central Obrera, a pesar de los esfuerzos de Lechín, censuró el llamado “Plan Eder” y llamó a la huelga general. Comenzaba a producirse también un enfrentamiento entre izquierda y derecha dentro del propio MNR.

El Presidente tomó una medida sin precedentes en la historia, se declaró en huelga de hambre en defensa del plan de estabilización y sobre todo para evitar la violencia. La medida tuvo un efecto de impacto muy importante, la huelga obrera fracasó. A raíz del fracaso nació la COB paralela (COB de Unidad Revolucionaria), pro-gubernamental y de efímera existencia.

Finalmente, el vicepresidente Ñuflo Chávez Ortíz renunció al cargo en señal de protesta por la actitud anti-obrera del plan y acusó a Eder de enriquecerse con los bonos de la deuda externa, que el plan autorizaba pagar. Chávez apostó a que su renuncia frenara el plan, reforzara al a la izquierda y reforzara su propia figura. Perdió. Siles le aceptó la renuncia y el plan se aplicó.

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El problema de la sucesión presidencial acabó por desmoronar toda la estructura del partido de gobierno. Víctor Paz Estenssoro decidió ir a la reelección, un grave error político. Inmediatamente varios sectores del MNR declararon su oposición.

En abril de 1962, siendo canciller José Fellmann Velarde, el país rompió relaciones diplomáticas con Chile a raíz de la actitud unilateral e inconsulta de esa nación de desviar las aguas del río Lauca, de curso común, perjudicando los intereses y pasando sobre los derechos de Bolivia. La ruptura de relaciones reafirmó además la posición boliviana de reclamo permanente por la forzada mediterraneidad, a causa de la usurpación chilena de 1879. Una vez más se constataba que Chile fue desde siempre nuestro vecino más difícil y menos dispuesto a una relación de mutuo respeto.

El Congreso de 1961 se abocó a la redacción y aprobación de un nuevo texto constitucional para el país, que estuviera acorde con el proceso que se vivía Era el décimo cuarto texto constitucional de la historia. Su legalidad ha sido cuestionada por haberse sancionado a nivel congresal y no a través de una asamblea constituyente.

Se creó el ministerio de Planeamiento y Coordinación, cuyo primer ministro fue el Dr. Roberto Jordán Pando. Los nuevos criterios reflejados en el llamado “Plan decenal” y la necesidad de un desarrollo armónico del país, determinaron la creación de esta nueva secretaría de estado. El “Plan decenal” proponía un desarrollo coherente y planificado a largo plazo como no se había hecho en el pasado. Participaron en su redacción Roberto Jordán Pando, José Fellmann y Juan Valdivia.

El tercer gobierno de la Revolución Nacional comenzó con un espíritu distinto al de 1952. Se trataba de una etapa de consolidación e impulso para el desarrollo. El Presidente había madurado sus ideas y consideraba que realizadas las transformaciones centrales que el país necesitaba, se imponía una etapa de institucionalización y de inserción de Bolivia en la economía mundial, creía en la inversión externa, en su papel indispensable para el crecimiento económico y en la necesidad de generar ahorro interno.

Durante el gobierno de Hernán Siles se produjeron varios hechos, algunos ya mencionados, que produjeron el inicio de la fractura del MNR que a la larga se tornó en una de las razones de su caída.

El plan de estabilización monetaria originó, como vimos, una ruptura entre dos alas del partido, la eliminación del co-gobiemo con la COB y el enfrentamiento entre Siles y Nuflo Chávez. Siles estaba apoyado por Wálter Guevara, su ministro de Gobierno, y Nuflo confluyó al ala izquierda liderizada por Lechín.

Durante los doce años de gobierno del MNR la oposición política, reprimida sin tregua, fue simbolizada por la Falange Socialista Boliviana (FSB) bajo la inflamada dirección de Óscar Unzaga, Germán Aguilar Zenteno, Guillermo Kenning y otros. En toda su vida política la etapa más importante de FSB, paradójicamente, fue ésta, en que actuó como partido opositor al MNR. A FSB se unieron independientes y otros partidos contrarios al régimen.