El viejo y el nuevo ejército. Las milicias populares

Por primera vez en la historia del país un gobierno tocó la estructura más profunda del ejército. La tesis era que un estado revolucionar o debía contar con un nuevo ejército revolucionario (los modelos soviético y mexicano, en diversa medida, inspiraron en parte esta decisión). La estrepitosa derrota militar a manos de los revolucionarios en abril de 1952, condujo a la idea de que había que destruir la raíz “oligárquica” ce las FF.AA. Las dos medidas básicas que se tomaron fueron por una parte la clausura del colegio militar y por la otra la separación de filas de altos oficiales la mayoría fueron al exilio, de oficiales intermedios y el licenciamiento de los cadetes del colegio. Junto a estas decisiones que afectaron a más de 500 uniformados, se detuvo a muchos militares de alta y baja graduación que fueron trasladados a prisión. En Curahuara por ejemplo, entre 1953 y 1955 había más de 50 militares presos.

El colegio militar fue reabierto en 1953 con el nombre emblemático de “Gualberto Villarroel”. Se pensó que así se abría una nueva etapa en la que las puertas del colegio se abrían al pueblo llano como de hecho ocurrió, aunque paradójicamente serían esos militares los protagonistas del derrocamiento del MNR en 1964.

El concepto de preeminencia secante del partido identificado con el estado se tradujo en la obligación de los oficiales de las FF.AA. de jurar lealtad al partido en actos públicos, lo que fue considerado por los militares como una humillación intolerable que le cobraron al MNR y a Paz Estenssoro en años posteriores.

Finalmente, el gobierno creó milicias armadas en dos sectores, el de los trabajadores mineros y el de los campesinos. También organizó grupos de milicianos en las ciudades que respondían directamente al partido. Esta organización garantizó el poder obrero y campesino que respaldó militantemente la estabilidad de la Revolución, aunque también generaron violencia sobre todo en el campo en enfrentamientos sangrientos entre comunidades campesinas hasta bien entrados los años sesenta.

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El problema de la sucesión presidencial acabó por desmoronar toda la estructura del partido de gobierno. Víctor Paz Estenssoro decidió ir a la reelección, un grave error político. Inmediatamente varios sectores del MNR declararon su oposición.

En abril de 1962, siendo canciller José Fellmann Velarde, el país rompió relaciones diplomáticas con Chile a raíz de la actitud unilateral e inconsulta de esa nación de desviar las aguas del río Lauca, de curso común, perjudicando los intereses y pasando sobre los derechos de Bolivia. La ruptura de relaciones reafirmó además la posición boliviana de reclamo permanente por la forzada mediterraneidad, a causa de la usurpación chilena de 1879. Una vez más se constataba que Chile fue desde siempre nuestro vecino más difícil y menos dispuesto a una relación de mutuo respeto.

El Congreso de 1961 se abocó a la redacción y aprobación de un nuevo texto constitucional para el país, que estuviera acorde con el proceso que se vivía Era el décimo cuarto texto constitucional de la historia. Su legalidad ha sido cuestionada por haberse sancionado a nivel congresal y no a través de una asamblea constituyente.

Se creó el ministerio de Planeamiento y Coordinación, cuyo primer ministro fue el Dr. Roberto Jordán Pando. Los nuevos criterios reflejados en el llamado “Plan decenal” y la necesidad de un desarrollo armónico del país, determinaron la creación de esta nueva secretaría de estado. El “Plan decenal” proponía un desarrollo coherente y planificado a largo plazo como no se había hecho en el pasado. Participaron en su redacción Roberto Jordán Pando, José Fellmann y Juan Valdivia.

El tercer gobierno de la Revolución Nacional comenzó con un espíritu distinto al de 1952. Se trataba de una etapa de consolidación e impulso para el desarrollo. El Presidente había madurado sus ideas y consideraba que realizadas las transformaciones centrales que el país necesitaba, se imponía una etapa de institucionalización y de inserción de Bolivia en la economía mundial, creía en la inversión externa, en su papel indispensable para el crecimiento económico y en la necesidad de generar ahorro interno.

Durante el gobierno de Hernán Siles se produjeron varios hechos, algunos ya mencionados, que produjeron el inicio de la fractura del MNR que a la larga se tornó en una de las razones de su caída.

El plan de estabilización monetaria originó, como vimos, una ruptura entre dos alas del partido, la eliminación del co-gobiemo con la COB y el enfrentamiento entre Siles y Nuflo Chávez. Siles estaba apoyado por Wálter Guevara, su ministro de Gobierno, y Nuflo confluyó al ala izquierda liderizada por Lechín.

Durante los doce años de gobierno del MNR la oposición política, reprimida sin tregua, fue simbolizada por la Falange Socialista Boliviana (FSB) bajo la inflamada dirección de Óscar Unzaga, Germán Aguilar Zenteno, Guillermo Kenning y otros. En toda su vida política la etapa más importante de FSB, paradójicamente, fue ésta, en que actuó como partido opositor al MNR. A FSB se unieron independientes y otros partidos contrarios al régimen.