Levantamiento de Chuquisaca

Desde 1797 la Audiencia de Charcas estaba presidida por el militar Ramón García de León y Pizarro que durante su gobierno estuvo preocupado por los problemas de abastecimiento y las obras municipales. El tribunal de la Audiencia estaba formado por cinco oidores, mismo que desde la creación de las intendencias había perdido poderes y tenía continuas discrepancias con Pizarro, que representaba al virrey, por lo que procuraron limitar su autoridad.

Entre tanto en España se había producido la invasión de Napoleón, la renuncia de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII y, más tarde, en Bayona, Francia, en la entrevista que el monarca español sostuvo con Napoleón y la renuncia al trono en favor del francés. Es entonces que los españoles iniciaron la resistencia, formando una junta de gobierno en Sevilla.

Bajo estas circunstancias llegó a Charcas, como delegado de la junta, José Manuel de Goyeneche con la misión de conseguir apoyo de los virreinatos de Buenos Aires y Lima, antes se dirigió a Rio de Janeiro, donde tomó contacto con Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII, que pretendía gobernar sobre las posesiones españolas en América en hombre de este rey. De tal manera que la misión de Goyeneche tenía doble cara, por una parte como emisario de la junta de Sevilla y por otra actuaba como mensajero de Carlota.

A su llegada a Chuquisaca Goyeneche desencadenó las tensiones existentes entre la Audiencia y Pizarro. Mostró a la audiencia las credenciales que le había dado la junta de Sevilla, a lo que los oidores respondieron que debían deliberar antes de dar a conocer su decisión, a lo que Goyeneche amenazó con mandar presos a quines se oposieran. El arzobispop aplacó los ánimos y Goyeneche mostró entonces las cartas de Carlota Joaquina, declarándose heredera del trono de España, cartas que ya conocían el presidente Pizarro y el arzobispo. Después de esto Goyeneche se fue a La Paz.

Los oidores quedaron sorprendidos y es entonces que señalaron que se había creado un partido carlotino formado por Pizarro, Moxó y Goyeneche quienes eran partidarios de una anexión al Brasil y por lo tanto los consideraban "traidores a la nación" en tanto que la audiencia de Charcas permanecía fiel al rey. El objetivo de los "doctores" era independizar estos territorios de España.

Se produjo un total rechazo a los propósitos de Carlota Joaquina y se proclamó como único rey a Fernando VII, además el oidor López Andreu presentó un memorial a la audiencia condenando a Pizarro y Moxó y mostrando su aversión al virrey Liniers. Se formaron dos grupos el presidente y arzobispo y por otro lado la Audiencia más los "doctores" de Charcas que ponían en tela de juicio la ambigua conducta de las autoridades.

Pizarro viendo que la situación era grave, pidió ayuda a Paula Sanz, intendente de Potosí indicando que "todas las señas quieren quitarme el mando y eregirse en junta y desconocer la autoridad del Gobierno Superior".

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La actividad de Bolívar en Bolivia se redujo a establecer, mediante leyes, las bases legales de la nueva nación, correspondiendo a Sucre la tarea de reactivar la economía y de sostener una política de reformas revolucionarias que significaban un cambio sustancial en todos los estratos de la sociedad. Para lograr este objetivo Sucre necesitaba rodearse de hombres capaces y de su entera confianza, además debían estar acordes ideológicamente con el sistema republicano.

Nació en la ciudad venezolana de Cumaná, era hijo de Vicente Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá. A los 15 años fue a Caracas a estudiar ingeniería militar. Allí se ve envuelto en la revolución y muy pronto actúa junto a Bolívar, acompañándolo cuando éste va a la Nueva Granada (actual Colombia), involucrados ambos en la tarea libertaria. Venció en Pichincha (Ecuador) y Ayacucho (Perú), batallas que fueron definitivas para la consolidación de las nuevas naciones americanas. Fue presidente de Bolivia (1826-1828).

El 26 de mayo de 1826 e1 congreso encargó el mando de la nación al general Sucre, quien lo venía ejerciendo por delegación de Bolívar, En junio llegó la disposición del congreso peruano aceptando la independencia de Bolivia y la constitución vitalicia fue aprobada, con muy pocas modificaciones, en noviembre de 1826. Las modificaciones se referían a la religión. De acuerdo a la tradición y a los sentimientos de la mayoría, se adoptó para la república la religión católica con exclusión del culto público para cualquier otra.

En agosto de 1825 Bolívar había cruzado el Desaguadero, las poblaciones en masa salían a recibirlo. El Libertador se dirigió a La Paz y de allí a Potosí donde cumplió su promesa de subir al cerro para enarbolar en él la bandera de la libertad. Así recordaba la promesa hecha en el monte Aventino de Roma de libertar América.

El día 10 de agosto de 1825, después de firmada el Acta de Independencia, el congreso aprobó una ley de reconocimiento a los generales Bolívar y Sucre. En homenaje al Libertador el nuevo estado llevaría el nombre de “República de Bolívar” y su capital (hasta entonces llamada La Plata) recibiría el nombre de Sucre; el poder supremo correspondería a Bolívar, en tanto permaneciera en el país, con el nombre de “Protector”. Se ordenaba levantar estatuas ecuestres en todas las capitales de departamento y la colocación de sus retratos en tribunales, cabildos y casas de enseñanza.

De acuerdo a lo establecido por Sucre se eligieron los representantes para la asamblea que tuvo lugar en Chuquisaca al 10 de julio de 1825; ésta fue presidida por el chuquisaqueño José Mariano Serrano que se había destacado en el congreso de Tucumán de 1816. El presbítero José María Mendizábal, natural de Jujuy, fue elegido vicepresidente.

Casimiro Olañeta llegó al Desaguadero el 3 de febrero de 1825 donde ya estaba el mariscal Antonio José de Sucre, procedente de Cuzco. Ambos cabalgaron lado a lado rumbo a la ciudad de La Paz donde, el 9 de febrero, se promulgó el decreto en el que se basó la independencia de Bolivia. La parte considerativa del decreto dice:

Que al pasar el Desaguadero el Ejército Libertador ha tenido el solo objeto de redimir las provincias del Alto Perú de la opresión española y dejarla en posesión de sus derechos.