Fin de la revolución de julio - La Paz

El virrey de Abascal ordenó a Goyeneche, presidente de la Audiencia de Cuzco, organizar tropas para dominar la sublevación de La Paz. El 30 de septiembre se disolvió la Junta Tuitiva y Murillo quedo al mando de la revolución, es entonces que envió emisarios a Goyeneche con el ofrecimiento de rendir la plaza a fin de evitar el derramamiento de sangre en la ciudad. En octubre se llegó a un acuerdo comprometiéndose los revolucionarios a reponer a las autoridades y entregar las armas.

El cura Medina, Castro y Rodriguez, que eran radicales en sus ideas, no estuvieron de acuerdo con la rendición, por lo que Castro y Figueroa huyeron a Chacaltaya. Murillo fue apresado por Indaburo que había quedado como comandante de las tropas rebeldes y que tampoco estaba de acuerdo con la rendición. Castro retorno a La Paz y dio muerte a Indaburo. Entre tanto Murillo fue apresado por Indaburo que había quedado como comandante de las tropas rebeldes y que tampoco estaba de acuerdo con la rendición. Castro retorno a La Paz y dio muerte a Indaburo, pero mantuvo preso a Murillo y se lo llevó con él a los Yungas donde su tropa pensaba resistir.

Los insurrectos al dirigirse a Yungas, encabezados por Castro, trataron de reunirse con Lanza, quien era uno de los últimos sustentadores de la causa patriótica después de los sucesos de julio, pero las tropas realistas los alcanzó y victimó cerca del río Mosetenes, Goyeneche dispuso que la cabeza de Castro sea exhibida en El Alto y la de Lanza en Coroico. Murillo logró escapar hasta Zongo junto con su hija, pero fue traicionado y entregado al ejército realista.

El 25 de octubre de 1809 Goyeneche entró en La Paz e inicio un juicio a los sublevados, En total doce rebeldes fueron condenados a la horca, a los demás se los condenó a prisión y destierro. Las sentencias se ejecutaron pese a que algunos realistas prominentes solicitaron clemencia. Se indica que Murillo antes de morir dijo "La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar".

El crecido número de acusados y condenados nos muestra la magnitud del levantamiento que se inicio vivando a Fernando VII y que llegó a ser uno de los más radicales. Los protagonistas pese a las indecisiones propias de las circunstancias por las que atravesaban, a la hora de la muerte mantuvieron una dignidad de héroes.

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La actividad de Bolívar en Bolivia se redujo a establecer, mediante leyes, las bases legales de la nueva nación, correspondiendo a Sucre la tarea de reactivar la economía y de sostener una política de reformas revolucionarias que significaban un cambio sustancial en todos los estratos de la sociedad. Para lograr este objetivo Sucre necesitaba rodearse de hombres capaces y de su entera confianza, además debían estar acordes ideológicamente con el sistema republicano.

Nació en la ciudad venezolana de Cumaná, era hijo de Vicente Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá. A los 15 años fue a Caracas a estudiar ingeniería militar. Allí se ve envuelto en la revolución y muy pronto actúa junto a Bolívar, acompañándolo cuando éste va a la Nueva Granada (actual Colombia), involucrados ambos en la tarea libertaria. Venció en Pichincha (Ecuador) y Ayacucho (Perú), batallas que fueron definitivas para la consolidación de las nuevas naciones americanas. Fue presidente de Bolivia (1826-1828).

El 26 de mayo de 1826 e1 congreso encargó el mando de la nación al general Sucre, quien lo venía ejerciendo por delegación de Bolívar, En junio llegó la disposición del congreso peruano aceptando la independencia de Bolivia y la constitución vitalicia fue aprobada, con muy pocas modificaciones, en noviembre de 1826. Las modificaciones se referían a la religión. De acuerdo a la tradición y a los sentimientos de la mayoría, se adoptó para la república la religión católica con exclusión del culto público para cualquier otra.

En agosto de 1825 Bolívar había cruzado el Desaguadero, las poblaciones en masa salían a recibirlo. El Libertador se dirigió a La Paz y de allí a Potosí donde cumplió su promesa de subir al cerro para enarbolar en él la bandera de la libertad. Así recordaba la promesa hecha en el monte Aventino de Roma de libertar América.

El día 10 de agosto de 1825, después de firmada el Acta de Independencia, el congreso aprobó una ley de reconocimiento a los generales Bolívar y Sucre. En homenaje al Libertador el nuevo estado llevaría el nombre de “República de Bolívar” y su capital (hasta entonces llamada La Plata) recibiría el nombre de Sucre; el poder supremo correspondería a Bolívar, en tanto permaneciera en el país, con el nombre de “Protector”. Se ordenaba levantar estatuas ecuestres en todas las capitales de departamento y la colocación de sus retratos en tribunales, cabildos y casas de enseñanza.

De acuerdo a lo establecido por Sucre se eligieron los representantes para la asamblea que tuvo lugar en Chuquisaca al 10 de julio de 1825; ésta fue presidida por el chuquisaqueño José Mariano Serrano que se había destacado en el congreso de Tucumán de 1816. El presbítero José María Mendizábal, natural de Jujuy, fue elegido vicepresidente.

Casimiro Olañeta llegó al Desaguadero el 3 de febrero de 1825 donde ya estaba el mariscal Antonio José de Sucre, procedente de Cuzco. Ambos cabalgaron lado a lado rumbo a la ciudad de La Paz donde, el 9 de febrero, se promulgó el decreto en el que se basó la independencia de Bolivia. La parte considerativa del decreto dice:

Que al pasar el Desaguadero el Ejército Libertador ha tenido el solo objeto de redimir las provincias del Alto Perú de la opresión española y dejarla en posesión de sus derechos.