Economía

A su llegada al poder y habiendo constatado que las arcas estaban vacías, Santa Cruz estableció primero una política proteccionista en el comercio y paulatinamente, a medida que la economía se estabilizó, una postura más proclive al librecambismo. Para mejorar la mala situación de la minería, muy venida a menos, ideó un nuevo sistema de trabajo: en lugar de asistencia obligatoria se estableció la asistencia voluntaria de los obreros mineros. Para 1831 ya había 300 trabajadores en el cerro de Potosí. También introdujo la minería del cobre abandonada desde los días virreinales; se establecieron minas que explotaban este mineral en el Litoral y que funcionaron por lo menos hasta 1835.

La preocupación del gobernante en relación con la riqueza del país se expresó también en la explotación del oro. Para el rescate del oro se destinaron 100,000 pesos, con los que se compraría durante dos años toda la explotación del metal áureo en el departamento de La Paz. A partir del año 1831, se acuñó piezas de oro cuyo peso era de 542 gramos con 22 quilates.

Así, en el ramo de las importaciones, se prohibió la llegada de tocuyos madapolanes, pouverlon (telas de algodón con percal) y otras telas que pudieran hacerle sombra a los tocuyos de industria boliviana. Los tejidos de seda, lino, la mercería, cristales, loza, alhajas y piedras preciosas se gravaron con el 5% “ad valorem”, las telas de algodón 7% y luego 20%. Los licores desde el 10% hasta el 30%.

Para la producción local se gravó los vinos en 4% y el aguardiente en 6%. La coca se cargó con el 4% de alcabala y para fines de extracción se cobraba 4 reales por cesto. El azúcar de Santa Cruz para comercio interno se cargó con el 3%, siendo su valor de 20 reales la arroba.

A fin de dar trabajo y elevar la calidad del puerto único que tenía el país en Cobija, se prescribió una tarifa aduanera mínima de 5% a artículos de lujo como alhajas, seda, lino y otros artículos, como la cristalería. Era libre la internación de ganado por ese puerto El tocuyo pagaba 10%.

A Santa Cruz le corresponde el haber abierto el primer banco del país: “Banco de Circulación”, residenciado en Potosí. Su capital era de 50.000 acciones a 200 pesos cada una. Otro “Banco de refacciones” para ayudar a los mineros para sus trabajos. Sólo duró cinco años. Asimismo se hizo una “Caja de Montepios” para el aporte de cuotas de los empicados públicos.

En el agro se declaró propietarios a los caciques e indígenas que demostraran tener posesión de por lo menos 10 años. El viejo problema heredado de la etapa virreinal de las “capellanías” y “mayorazgos” se solucionó al repartir la tierra entre el poseedor y su sucesor inmediato.

Acorde con el juicio de los economistas, bajo el ministerio del Sr. Lara, se hizo una política muy clara que se continuó en el ministerio del Dr. Dalence. Lo único criticable que llevó a cuestas el país en las gestiones posteriores hasta que se suprimió, fue la moneda “feble”.

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El gobierno de Gutiérrez Guerra vivió en la zozobra permanente.

Los conservadores eran católicos por tradición. Quizás el más importante de ellos fue Mariano Baptista que dio muestras muy claras de su catolicismo, antes y durante su presidencia. No se puede olvidar tampoco la egregia figura de Juan de Dios Bosque (1829-1890). La confrontación estado iglesia se presentó cuando subió al poder el liberalismo. Muchos eclesiásticos del país, tanto regulares como seculares confundieron liberalismo con socialismo y otro tanto sucedió con el propio concepto de democracia, que a muchos religiosos les sonaba a anarquía.

El nacimiento de un movimiento obrero y sindical en el país fue producto del paso de un sistema de producción pre capitalista al desarrollo y modernización de la industria, particularmente minera, coincidente con el advenimiento liberal. A pesar de ese cambio Bolivia nunca contó con un proletariado significativo, pues no pudo desarrollar una industria importante como lo que tuvieron algunas otras naciones sudamericanas.

El agotamiento de los yacimientos estañíferos de Europa y la demanda de la industria norteamericana y europea que contaba con el estaño como un elemento ideal para aleaciones (hojalata, papel metálico, conservas y un largo, etc.), fueron los activadores del auge minero boliviano en el período 1900-1940.

Patiño es, sin ninguna duda, una de las figuras centrales de la historia boliviana. A su alrededor se teje buena parte del siglo XX en el país y se establece el destino de cientos de miles de bolivianos.

Durante el gobierno de Gutiérrez Guerra el efecto sobre el área rural de la ley 1880 se podía apreciar muy bien con la constatación de que el estado había concebido hasta 1919, 13,4 millones de hectáreas en los ocho departamentos y enl os tres territorios de colonias (Noroeste, Chaco y Oriente).  La recaudación de impuestos (1/2 centavo por hectarea de tierra baldía) alcanzó por este rubro 1,2 millones de Bolivianos en 1918.

Si bien Tamayo es conocido como uno de los grandes poetas de Bolivia, su compilación sobre temas pedagógicos, es ya un clásico y su actividad politica de una intensidad excepcional. Las ideas de Tamayo confontarón las de Arguedas y abrierón un gran debate en el país.